BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CIII
Nº 214
Julio–diciembre 2025
Quito–Ecuador
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Director Dr. Cesar Alarcón Costta
Subdirectora Dra. América Ibarra Parra
Secretario Ac. Diego Moscoso Paherrera
Prosecretaria Ac. Ingrid Diaz Patiño
Tesorero Dr. Claudio Creamer Guillén
Bibliotecario archivero Lcdo. Carlos Miranda Torres
Jefe de Publicaciones (e) Dr. José EcheverríaAlmeida
Relacionador Institucional Dr. Eduardo Muñoz Borrero
COMITÉ EDITORIAL
Dr. José Echeverría Almeida Presidente
Dr. Jorge Ortiz Miranda
Dra. Rocío Rosero Jácome
Dra. Libertad Regalado Espinoza
MSc. Bayardo Ulloa Enríquez
Dr. Wilson Gutiérrez Marín
Dr. Álvaro Mejía Salazar (alterno)
Dr. Sebastián Donoso Bustamante (alterno)
EDITOR
Dr. José EcheveríaAlmeida Universidad cnica del Norte
EDITORES DE MONOGFICO
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Christian León
Matteo Manfredi
Claudio Creamer
COMITÉ CIENTÍFICO
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Dra. Elissa Rashkin
Universidad Veracruzana-México
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Dr. Carlos Riojas Universidad de Guadalajara-México
Dra. Cristina Retta Sivolella Instituto Cervantes, Berlín- Alemania
Dr. Claudio Tapia Figueroa Universidad Técnica Federico Santa María Chile
Dra. Emmanuelle Sinardet Université Paris Ouest - Francia
Dr. Roberto Pineda Camacho Universidad de los Andes-Colombia
Dra. Maria Letícia Corrêa Universidade do Estado do Rio de Janeiro-Brasil
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Dr. Justo Cuño Bonito Universidad Pablo de Olavide-España
Dr. ctor Grenni Montiel Universidad Don Bosco- San Salvador
Dr. Pablo Solórzano Marchant Univesidad Católica Silva Henríquez Chile
Dr. Tos Caballero Truyol Universidad del Atntico Colombia
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Dr. Jairo Bermúdez Castillo Universidad Sergio Arboleda Colombia
Dr. Renato Ferreira Machado Facultad Salesiana de Porto Alegre Brasil
Dr. Saúl Uribe Taborda Universidad Politécnica Salesiana Ecuador
Dr. Juan Cordero Íñiguez Academia Nacional de Historia Ecuador
Dra. Olga Zalamea Patiño Universidad de Cuenca
BOLETÍN de la A.N.H.
Vol. CIII
214
Juliodiciembre 2025
© Academia Nacional de Historia del Ecuador
ISSN N° 1390-079X
eISSN N° 2773-7381
Portada: Alegoría con motivo del centenario de su emancipacn política.
Archivo Histórico del Municipio de Ibarra, 1943.
Diseño e impresión
PPL Impresores 2529762 Quito
landazurifredi@gmail.com
Diciembre 2025
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura
Libro de distribución gratuita
ACADEMIA Y CULTURA: ESPACIOS DE DIFUSIÓN
EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA LOJANA
Lucía Margarita Figueroa Robles
1
Introducción
Cada época le pertenece a quien la transita, con sus luchas,
anhelos, éxitos, fracasos o contradicciones. Pero son estos vestigios
fosilizados en la memoria y retina de las sociedades, las huellas que
marcan el curso de la historia y se convierten en referentes de ins-
piración, que motiva o enfoca a quienes transitan detrás. Así sucede
con la Academia como actor central en la forja de la identidad. De
ahí que, la Universidad Nacional de Loja ha marcado hitos relevan-
tes con sus aportes científicos, sociales y culturales, al sur del Ecua-
dor, siendo un espacio formativo, generador del pensamiento, el
avance de la ciencia y promotor de expresiones artísticas: teatro, poe-
sía, música, artes plásticas.
En la presente investigación, se reconstruyen los hitos inicia-
les mediante los cuales la Universidad Nacional de Loja sentó las
bases de una academia cultural formalizada: la gestión del Teatro
Bolívar; el establecimiento de un Centro de Difusión Cultural; la Es-
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1 Pianista, escritora, gestora cultural; doctoranda en Musicología por la Pontificia Universidad
Católica de Argentina; magíster en Gerencia y Liderazgo Educacional; magíster en Musicolo-
gía, ingeniera en Sistemas; licenciada en Ciencias de la Educación especialidad instrumentista;
tecnóloga musical; diplomado internacional en Artes e Investigación; exrectora del Conserva-
torio Salvador Bustamante Celi; docente investigadora de la UNL; editorialista de La Hora32;
ha publicado dos obras literarias; capítulos de libros; artículos científicos. Ha participado en
recitales poéticos y artísticos; ha brindado ponencias nacionales e internacionales. Distinciones:
Mejor Egresada CSSBC(2006); Jovén del año por el mérito artístico CAJE(2007); Mujer Desta-
cada en el Arte CECIM(2022). Mérito investigación científica y aporte a la comunidad,
UNL(2022). Reconocimiento Nacional por el activismo. Ministerio de la Mujer y Derechos Hu-
manos (2024). Presea “Matilde Hidalgo Navarro” CCE(2025); Docente investigadora destacada
UNL(2025); Condecoración al mérito científico, Asociación lojana (Quito, 2025) Actualmente
dirige el proyecto “Voces y Melodías lojanas” en la Universidad Nacional de Loja.Correo elec-
trónico: luma.figueroaro@gmail.com
cuela Superior de Música, que desemboca en el Conservatorio Sal-
vador Bustamante Celi, entre otras. Se contrastan fuentes primarias,
actas, testimonios; y se analiza el papel histórico no como un ejercicio
de nostalgia, sino como un acto de conciencia crítica que permite re-
flexionar sobre el presente y proyectar hacia el futuro.
Desarrollo
Las universidades germinaron como respuesta a nuevas ne-
cesidades sociales durante la Edad Media, y constituyeron espacios
de transmisión del conocimiento, del saber técnico o profesional,
pero, sobre todo, se convirtieron en nodos de vitalidad cultural, lu-
gares de reflexión y renovación espiritual colectiva. Para ellos la cul-
tura general no se trataba de algo ornamental o estético, sino que,
como planteó José Ortega y Gasset: “era por el contrario, el sistema
de ideas sobre el mundo y la humanidad que el hombre de entonces
poseía. Era pues, el repertorio de convicciones que había de dirigir
efectivamente su existencia” (OrtegaYGasset, 2001, p. 4).
Con el transcurrir del tiempo emergen algunas misiones, pero
la dimensn cultural log mantenerse como un eje inescindible den-
tro de su identidad. Es así que, revisando en la literatura contempo-
ránea respecto a la educación superior, se aluden generalmente las
siguientes misiones: enseñanza, investigación y vinculación. Surgen
así autores que se refieren a una tercera misión que no se reduce a lo
tecnológico o de responsabilidad social, sino a la misión cultural, que
ha ido evolucionando y desde su “protohistoria, la cultura aparece
como un elemento central de las funciones y misiones de la universi-
dad. Sin embargo, existe una dificultad notoria en la definición y ubi-
cación de dicha dimensión que puede explicarse por razones de
diversa índole” (González & Ariño, 2020, p. 218) es decir, no siempre
ha figurado explícitamente en la ley, pero palpita en los reglamentos
y en el brío universitario.
Desde esta óptica, la cultura no constituye un lujo o un com-
ponente secundario, sino es parte del ADN de la Academia, y tal
como lo muestran estudios más actuales, se alude que la preserva-
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ción y el desarrollo de la cultura es parte fundamental de la misión
universitaria, la cual debe ser preservada y no desviada por lógicas
administrativas que llegan a subestimarla (EUA, 2021).
Aproximaciones al movimiento federalista lojano
El corregimiento de Loja
2
como plantean David Sánchez y
Ahmed Deidán de la Torre, fue una dependencia del obispado de
Trujillo hasta el año de 1777, para posteriormente pasar a la jurisdic-
ción de Cuenca, siendo sus principales centros urbanos Loja y Za-
ruma entrelazadas por redes comerciales y familiares, cuyas élites
autodefinidas como “nobleza” instauraron condiciones identitarias.
3
Es importante mencionar que el primer concejo del cabildo estuvo
integrado por un corregidor, tres regidores, dos alcaldes ordinarios
y un escribano, establecidos en 1553, posterior a la fundación de
Alonso de Mercadillo en 1548; en tanto para finales del siglo XVIII
se contó con los alcaldes de primer y segundo voto, los regidores, el
alférez real, los procuradores, los padres de menores y los denomi-
nados mayordomos del real hospital (Sánchez & Deidán, 2023).
Frente a la crisis en la monarquía hispánica de 1808, que de-
sencadenó cierto reacomodo político y retroversión de la soberanía,
en Loja el cabildo proclama su lealtad a la Corona el 02 de noviembre
con un solemne acto encabezado por Pío Valdivieso, alcalde de pri-
mer voto, portador del estandarte real, mostrando la fidelidad al mo-
narca ausente, así como la apropiación simlica del poder
(deValdivieso, 2008). Transcurrieron los años y con la aplicación de
la Constitución de Cádiz (1812) las tensiones se profundizaron (Sán-
chez & Deidán, 2023), lo que debilitó a las élites y diversificó la par-
ticipación social, creando un escenario de pluralidad política que
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2 Denominación otorgada a la entidad territorial ubicada al sur de la Presidencia y Real Au-
diencia de Quito en la época de la colonia, que existió entre 1548 y 1820 aproximadamente, y
que además desempeñó un papel preponderante en la administración del Imperio español en
la región.
3 Población mayoritariamente españolizada, legitimaron su posición de pureza, el control de
tierras, restringieron el acceso a otros grupos sociales, establecieron sus propias exigencias
como ser terratenientes, venerar a la Virgen del Cisne, habitar en Loja y practicar la endogamia.
Íbid.
otorgó una explicación a las respuestas desiguales frente a la inde-
pendencia de 1820.
Como plantea Kelsen “el Estado federal no es sino el grado
más elevado de descentralización política” (Badía, 1976), situación
que corroborada por autores como Kunz, Eisenmann, Durand,
Mouskhély, entre otros, se caracteriza por la separación “que se com-
pone de unidades miembros dominadas por él, pero que poseen au-
tonomía constitucional y participan en la formación de la voluntad
federal distinguiéndose de este modo de todas las colectividades pú-
blicas inferiores” (Mouskhély, 1931, pág. 228). Uno de los momentos
más relevantes de la historia lojana, ha sido, precisamente, el Federa-
lismo, impulsado por un propulsor del adelanto, don Manuel Carrn
Pinzano, toda vez que este movimientoencarnaba el patriotismo na-
cional la gesta de un pueblo que en el caminar de su historia se ha
constituido en el centinela de la dignidad, soberanía e integridad de
la patria” (Gallardo, 1991, p. 305)
En algunos estados latinoamericanos, la autonomía relativa
de sus provincias no se encuentra marcada, ya que, es el Gobierno
Central el que mantiene la hegemonía en las decisiones tomadas. Y
como manifestaba Emil Brunner: “El federalismo es la justa cons-
trucción del orden, es decir, la construcción desde abajo. Este es el
orden de la Creacn. Todo orden está para el Hombre, nunca el
Hombre para el orden. Por eso hay que comenzar con cada Hombre”
(Brunner, 1943).
Es así que, en respuesta a factores que mantuvieron a la re-
gión sumida en el abandono a pesar de conseguir la independencia
y seguir el ejemplo de Cuenca en 1820, sin embargo con el transcurrir
de los años, la pobreza por el aislamiento y la recesión económica aun
latentes, agudizados aún más en la crisis del Gobierno de Francisco
Robles, incitaron a que en 1858 se reúna el pueblo lojano en Asam-
blea, hasta que el 19 de septiembre de 1859 se efectuó un pronuncia-
miento (Sánchez, 2014). Entre otros aspectos se nombró como Jefe
Civil y Militar al Sr. Manuel Carrión Pinzano, quien asumió el poder
civil y militar, con lo cual se convocó a la ciudadanía, y se acordó:
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Art. 1º El Jefe Civil y Militar nombrado, regirá los destinos de la pro-
vincia, haciendo cuanto convenga a su bienestar, hasta que se organice
el nuevo Gobierno Constitucional, debiendo dar cumplimiento al De-
creto de convocatoria para la Convención Nacional que se dicte por la
suprema que designe la República
Art. 2º La provincia declara su voluntad de que se adopte en la Repú-
blica la forma de Gobierno Federal provincial (Ecuador, 1859)
Academia pública lojana como forjadora de identidad
Algunos cronistas lojanos establecen que la formación pri-
maria en Loja, estuvo a cargo de los Jesuitas, en tanto el primer y
único colegio de enseñanza secundaria, se fundó en 1727 por los doc-
tores José Fausto de la Cueva, Dean de la Catedral de Quito, y el
presbítero Don Francisco Rodríguez, de acuerdo a los documentos
resguardados en el Archivo de la Curia lojana; luego de expulsados
los Jesuitas (1767) se funda el Colegio de la Unión, que se unifica con
la institución anterior bajo el nombre del filántropo lojano Bernardo
Valdivieso, para cristalizar sus anhelos en el gesto de rebeldía de
1859 (Jaramillo A. , 1996).
Aunque hablar de Federalismo en la actualidad, podría re-
sultar debatible, es necesario analizar que gracias a esta importante
gesta, se logró impulsar nuevas estructuras que para Loja resultaban
utópicas en aquella época, tales como la creación del Instituto de Ins-
trucción Secundaria con extensión universitaria, que a la postre sentó
las bases de la Universidad Nacional de Loja, germinada con la cá-
tedra superior de Jurisprudencia, Medicina, Teología, Filosofía y Le-
tras (Valdivieso, 1992); a mismo se creó la Corte Superior de
Justicia, se acondicionó el Puerto de Jambelí; se creó la Diócesis de
Loja, considerando que nuestra principal iglesia (hoy iglesia Cate-
dral) fue denominada la Iglesia Matriz, siendo parte integrante de
la Diócesis de Cuenca, hasta que en Loja su Diócesis arranca del ga-
llardo movimiento federal de 1859, que a decir del Canónigo Docto-
ral Francisco X. Riofrío, tal como alude en su libro La catedral de Loja
el Rvdo. Canónigo Carlos Eguiguren Riofrío:
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Apenas constituido el flamante Gobierno con su prócer D. Manuel Ca-
rrión Pinzano a la cabeza, cuando presentóse a las puertas de la ciudad
el Presidente D. Gabriel García Moreno, quien lejos de condenar el al-
tivo movimiento de Loja, entró en negociaciones, con el Gobierno Fe-
deral, y el resultado de éstas fué la estipulación de establecer las dos
grandes Instituciones lojanas, el Obispado y la Corte Superior de Jus-
ticia. Así fue como el gran Patricio D. Manuel Carrión Pinzano, Jefe del
Gobierno Federal obtuvo la erección del Obispado y su Cabildo para
Loja, su ciudad natal. García Moreno, fiel a la palabra empeñada, llevó
prontamente a la práctica lo pactado. Dirigióse a Roma en solicitud de
la erección del Obispado, y el Pontífice reinante, Pío IX, por Bula del
29 de diciembre de 1862, funda y establece, con autoridad suprema, la
Diócesis de Loja con su Cabildo. El Pontífice Mártir, Crux de Cruce, y
el Presidente Mártir por su Dios que no muere, arrullan la cuna de
nuestra afortunada Iglesia lojana, con sus ilustres nombres y prestigio-
sas personalidades. (Eguiguren, 1947, p. 25)
Figura 1. Períodico La Federación
Como puede notarse, este movimiento crcondiciones para
un ambiente cultural dinámico que trascendía lo local, y en paralelo,
surgieron medios como el periódico La Federación (1859), primer im-
preso lojano al servicio del federalismo, que difundía ideas de auto-
nomía y progreso, además de debates culturales y políticos
(González, Moreira, Gonzales, & Checa, 2013).
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Desde el aspecto económico se establece una Feria Provincial
por motivo de la peregrinación de la Virgen de El Cisne, mientras en
el ámbito cultural se instauró una entidad encargada de solventar la
demanda educativa en la ciudad de Loja, para ello se decretó la “fu-
sión de los dos colegios, se dispuso además, que se creen las cátedras
de Filosofía, Letras, Jurisprudencia, Medicina y Teología; es decir,
con las características de Universidad” (Valdivieso, 1992, p. 127). Es
así que, el 31 de diciembre de 1859 mediante decreto se instituyen
las directrices de educación del Gobierno Federal mencionando:
Que uno de los objetos a que debe atender con preferencia el Gobierno
es la difusión de las luces y de los conocimientos útiles para todas las
clases de la sociedad; Que el Colegio de San Bernardo de esta ciudad
fundado por un hijo de esta Provincia, necesita para llenar su objeto
algunas reformas indispensables que no han podido realizarse a causa
de la deficiencia de las disposiciones vigentes; Que habiendo reasu-
mido la Provincia el manejo de sus negocios, ninguno le es más propi-
cio ni le corresponde con más justo derecho, que éste: Se forma un
Instituto de Instrucción Secundaria, compuesto del Colegio Nacional
San Bernardo y del particular de la Unión. Además de las materias del
bachillerato, se crea la cátedra de Jurisprudencia, y se establecen tam-
bién las cátedras de Medicina y Teología. (Jaramillo, 2002, p. 373)
Posteriormente, el 13 de febrero de 1869 se establece a través
de Decreto Supremo, la Junta Universitaria de Derecho que viabiliza
la culminación de los estudios sin otorgar un título como tal, ya que
los grados académicos se sustentaban en Quito, Guayaquil o Cuenca.
Con la Revolución Liberal se establece un hito histórico, pues con el
decreto de Eloy Alfaro de 1895, se creó la Facultad de Jurisprudencia,
anexa al Colegio San Bernardo, la cual ya tenía la potestad de otorgar
títulos académicos. Lo que abrió el camino para que, el 09 de octubre
de 1943, a través de decreto presidencial de Carlos Alberto Arroyo
del Río, la Junta Universitaria se elevara a la categoría de Universi-
dad Nacional de Loja (UNL), consolidando a la ciudad como un re-
ferente académico en el sur del Ecuador (Figueroa, 2008).
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Orígenes del Teatro Bolívar asociado a la UNL
Transcurrido el año 1913, se adquirió la propiedad de Don
Pío Valdivieso, lugar en el que se levantaron dos hitos de la lojani-
dad: La Facultad de Jurisprudencia de la Universidad lojana y el Tea-
tro Bolívar, que constituyó un símbolo arquitectónico de estilo
neoclásico (Jaramillo A., 1996). La construcción de este emblemático
auditorio se da por la necesidad de contar con un escenario para pro-
mover el arte y la cultura, de ahí que la adquisición del inmueble
tuvo un costo de 7 200 pesos (Jaramillo P. , 2002).
El Teatro Bolívar más que una edificación, constituye un sím-
bolo vivo de la memoria histórica y cultural de Loja y su provincia.
Sus cimientos se enlazan con la figura de don Pío de Valdivieso, pro-
tagonista político de inicios del siglo XIX y anfitrión del Libertador
Simón Bolívar en 1822. Este espacio, además de ser una residencia
señorial, se convirtió a la postre en el centro universitario y artístico,
que simbolizó la transición entre la historia política de la indepen-
dencia y la proyección cultural moderna de la ciudad.
La casa patrimonial ubicada en las calles Vicente Rocafuerte,
Bernardo Valdivieso y Olmedo, se convirtió en un teatro majestuoso
como una declaración de los principios que la Universidad lojana
asumió con el quehacer artístico y cultural, siendo un pilar de la vida
académica y ciudadana. Su estilo neoclásico lo vinculó con las gran-
des corrientes estéticas de occidente, a la vez que lo dotó de un ca-
rácter monumental, digno de la herencia lojana. Su construcción se
efectuó en la década de 1920, tal como se plantea en la documenta-
ción administrativa de la construcción del inmueble bajo el rectorado
de Manuel J. Jaramillo, en donde se menciona:
El 7 de enero de 1922 se reúne la Junta Universitaria para resolver sobre
el aumento de la galería de palcos dada la altura total del edificio, para
lo que se encarga al ingeniero en minas Bernardo Mora, la modificación
del plano aprobado por el Consejo Superior y que lo hiciera en coordi-
nación con el Director de la obra Señor Don Clodoveo Carrión, lo que
se acota, ponderando la conveniencia de agregar dicha galería resol-
viéndose además aprovecharse el espacio destinado en el plano para
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boletería y otros objetos, para palcos y lograr con ello mayor aforo.
(Idrovo, 1984, p. 11)
En la década de 1930 bajo el rectorado del doctor Adolfo Va-
larezo, se concluye la fachada, entablado de pasillos, instalaciones
eléctricas y sanitarias; además, se encargó al artista lojano José María
Castro, pintar las siete musas alrededor de 1935 (Moreno, 2011). A
través de la revisión de actas de la Junta Universitaria, se evidencia
que este espacio se arrendó para eventos culturales y artísticos y que
se continuaron realizando adecuaciones, como el mejoramiento de las
butacas y arreglos pequos, es así que se aprueban pagos al comercio
de las Srtas. Witt y a las religiosas de la comunidad Marinita para que
apoyen en la reparación de cortinas o abastecimiento de insumos.
En archivos hemerográficos y fuentes testimoniales como
plantean Moreno (2011) y Gonzaga (2014), se puede descubrir que
en los primeros años de la década de 1930 llegaron a la Loja solariega
compañías de alta comedia y drama, la primera presentó una fun-
ción de Zarzuela española; posteriormente arri una compañía
francesa Monsierur de Mopra, quienes prolongaron su estadía por
varias circunstancias como el estado vial, sin embargo, al contar con
una importante acogida, llenaron de arte las noches en tanto las y
los lojanos fueron descubriendo la fascinación por las tablas.
El Teatro Bolívar, pese a las limitaciones económicas que
aplazaban su inauguración, empezó a usarse cuando aún estaba in-
concluso (1935-1936), según fuentes testimoniales, se alude a que
este espacio con plateas, palcos y galerías, fue marcando en sus ini-
cios las diferencias sociales de la época; sin embargo, su importancia
fue tal que recibió a compañías españolas, francesas y artistas nacio-
nales de renombre, con llenos totales (Moreno, 2011); de esta manera,
brindó un importante espacio a las agrupaciones locales como el coro
femenino Santa Cecilia, integrado exclusivamente por mujeres, si-
tuación que para una sociedad eminentemente conservadora, el salir
del esquema tradicional para asumir roles como la visibilidad en
campos artísticos y profesionales que en otrora los realizaban exclu-
sivamente los varones, representa una ruptura del patriarcado al de-
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safiar estructuras de poder definidas en aquel sistema social de me-
diados del siglo XX.
Testimonios y actas universitarias revelan que, incluso des-
pués de concluido, el teatro, este espacio seguía recibiendo constan-
tes adecuaciones; mejoras de su infraestructura y decorados, así
como la instalación paulatina de servicios básicos. Además, las actas
muestran que el inmueble se arrendaba ocasionalmente y se convir-
tió en el escenario privilegiado de los eventos teatrales, conciertos,
participación de estudiantes universitarios en fiestas institucionales,
consolidándose como un verdadero epicentro cultural y académico
del sur del Ecuador (Archivo histórico, 1930-1940).
Figura 2. Arrendamientpo del Teatro Bolívar a una compañía de teatro
Nota: Acta del Honorable Consejo Universitario (1940) bajo el rectorado del doctor Enrique Aguirre.
Fuente: Archivo Histórico de la Universidad Nacional de Loja
Aunque su deterioro obligó a cerrarlo en 1975, las restaura-
ciones y su integración al Centro Cultural Pío Jaramillo Alvarado,
4
devolvió al Teatro Bolívar su papel notable de convertirse en un es-
cenario de encuentros, conferencias científicas, difusión cultural y
creación artística bajo la batuta de la Universidad Nacional de Loja,
concluyendo un ciclo memorable bajo argumentos y alegatos en
2016, año en el que pasó bajo el dominio del Municipio de Loja.
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4 En 1989, el rector, Ing. Guillermo Falconí, junto al prefecto, Dr. José María Vivar, presentan un
proyecto al subsecretaio de Cultura, Jorge Núñez, en el cual se conforma el Centro Cultural
Pío Jaramillo Alvarado, integrado por: UNL, Colegio Experimental Bernardo Valdivieso, Casa
de la Cultura Núcleo de Loja.
El Centro universitario de difusión cultural
Las universidades han dejado de ser exclusivamente centros
de formación académica para convertirse en agentes de transforma-
ción social y cultural, con actividades que no solo enriquecen la vida
dentro del campus, sino de toda la sociedad.
Según se puede constatar en las actas del Honorable Consejo
Universitario lojano, ya desde 1940 se establece un departamento de
cultura encargado de promocionar las diversas manifestaciones (na-
rrativa, música y teatro) que se fraguaban en este centro de estudios;
siendo el 06 de febrero de 1941, cuando se aprueban los estatutos del
denominado Centro Universitario “Difusión” con la finalidad de
hacer obra cultural, fortalecer la moral del alumnado, difundir ideas
en la sociedad, y combatir vicios sociales:
Capítulo 1.- Finalidad.- Art. 1.- Para hacer obra de cultura y para mejo-
rar la posición moral del alumnado, se constituye en la ciudad de Loja
y en el seno de la Junta Universitaria el Centro Universitario “Difusión”
(CUD) que trabajará abiertamente por la realización de su programa,
extendiéndolo en la sociedad en general interviniendo oficialmente en
todos los actos que definan el momento evolutivo de la sociedad, por-
que la Universidad es el foco desde donde se emanan los radios de luz
para alumbrar la conciencia del pueblo y el Universitario es un factor
esencial de la cultura, por lo que debe estar en todas partes con sus opi-
niones y trabajos tendientes a mejorar la estructuración ética de las co-
lectividades.- Acordes con este objetivo, Difusión propenderá al
desarrollo de la personalidad física, moral e intelectual de universitario
y de los grupos sociales, especialmente trabajadores, quienes necesitan
más de nuestra acción. (histórico, 1930-1940)
Como puede evidenciarse, la Academia lojana, desde 1940
fue pionera de la institucionalización cultural en el sur de la Patria,
al crear el Departamento de Cultura, antecediendo inclusive a la fun-
dación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (1944) impulsada por el
coterráneo Benjamín Carrión. Este hecho sitúa a la Universidad pú-
blica, como matriz cultural periférica pero visionaria, que proyectó
la idea de que la universidad debía ser generadora de pensamiento,
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arte y conciencia social. De esta manera se consolidó una línea de
hechos históricos como la necesidad de adquirir el primer piano ver-
tical con el fin de establecer la Escuela de Música según el acta del
14 de diciembre de 1943.
Figura 3. Acta del Honorable Consejo,
llamando a licitadores para adquirir piano
Nota: plazo de diez días para preentar propuestas en sobre cerrado a la secretaría de la institución
Según consta en el Acta No. 1 del H. Consejo Universitario
del 18 de enero de 1944, se contó con el respaldo de los directores
del Conservatorio Nacional y la Escuela de Bellas Artes de Quito
para resolver la adquisición de un piano alemán; además se autoriza
incluir en las partidas presupuestarias la creación de la Escuela de
Música y Bellas Artes; de esta manera nace la Escuela Superior de
Música, germen del actual Conservatorio Salvador Bustamante Celi.
A la par de este movimiento cultural en Loja, se puede cons-
tatar en archivos la presentación lírica y operística de obras clásicas
como La Traviata por parte del Coro Santa Cecilia en el Teatro Bolí-
var; en tanto, la palabra dramatizada comenzó a tomar voz propia
con propuestas inéditas como la obra de tres actos de Pablo Palacio
denominada Comedia Inmortal que fue publicada en la revista Esfinge
de Quito (1926) (Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Loja,
1964); así como el montaje de obras inéditas de don Emiliano Ortega,
entre las que constaron: Padre Fiscal, Los juguetes de Noel, Piedad, el
monólogo El Huérfano, entre otros, presentados por elencos como el
Grupo ALA (1950) (Ortega, 1991).
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Un hito plausible de aludir es el Festival de la Lira y la Pluma
Lojanas, nacido en 1963 por iniciativa de estudiantes de la Academia
pública lojana, evento que se consolidó como un espacio para visi-
bilizar y proyectar las artes desde el sur ecuatoriano.
5
Bajo el lema
“Por la difusión del arte y la cultura lojanas”, el evento reunió a jó-
venes talentos en música, danza, poesía y declamación, con especial
énfasis en la composición musical (Pardo, 2021). Desde sus primeras
ediciones en el Teatro Bolívar, se convirten una plataforma cultural
donde se fortaleció el pasillo lojano y se impulsó la creación literaria
y musical como ejes de identidad colectiva; su impacto trascendió lo
local y promovió el surgimiento de nuevas generaciones de compo-
sitores e intérpretes que ampliaron el patrimonio sonoro. Además
de convertir a Loja en un semillero artístico, este evento fortaleció la
memoria cultural, aportando a la formación de un imaginario colec-
tivo donde la música y literatura convergen como símbolos de per-
tenencia y proyección cultural.
En 1966 la Casa de la Cultura de Loja creó su Escuela de Tea-
tro bajo la guía de Fabio Pacchioni, otorgando a la escena local la dis-
ciplina y técnica necesarias, mientras entre 1969 a 1971 la Universidad
Nacional de Loja incorporó el Arte Dratico, que pronto se convirtió
en el Instituto de Cultura y Arte (ICA). Ya para 1980 nació el Centro
Universitario de Difusión Cultural (CUDIC) como una casa grande
de la música, el teatro, la danza, la literatura, las artes plásticas y el
cine. (Gonzaga, 2014)
Durante las décadas de 1970 a 1990 la Escuela Superior de
Música se convierte en Conservatorio mediante Decreto Ejecutivo
Nro. 409-CH del 7 de septiembre de 1970, publicado en el Registro
Oficinal Nro. 69 del 28 de septiembre de 1970; se nombra como pri-
mer director del ICA al maestro Edgar Palacios, con quien se creó el
Conjunto Universitario (Figueroa, 2008); desde el arte dramático, el
teatro universitario levanta su voz rebelde con obras de Bertolt
Brecht y dramaturgos nacionales. Surgen grupos como Tío Emiliano,
Sin Máscara y Chirlazo. De allí renacerá el Teatro Nacional Antifaz,
heredero del espíritu contestatario y creador (Andrade, 2018).
5 José Jacinto Tabango junto a algunos estudiantes de la carrera de Derecho de la Universidad
Nacional de Loja ejecutaron esta iniciativa. Ibíd.
En las décadas posteriores, bajo direcciones como la de Omar
Burneo, Noé Bravo, Gonzalo Añasco, Pío Ruilova, José Íñiguez y Es-
tuardo Figueroa, con quien el CUDIC desplegó una notable labor
cultural, con publicaciones literarias, recitales, convenios interins-
titucionales, talleres y festivales internacionales que colocaron a Loja
como referente artístico del país. Aunque en la actualidad este orga-
nismo ya no existe, su legado perdura como un eje que transformó
a la Universidad Nacional de Loja en un faro cultural, proyectando
las artes y las letras más allá de Loja y articulándose con la identidad
nacional.
El CUDIC reunió agrupaciones de renombre como la Or-
questa de Instrumentos Típicos Latinoamericanos, Semblanzas, el
Ballet Folclórico AYMARÁ, coros, talleres de teatro, literatura, artes
plásticas, el Encuentro Nacional de Culturas, el Museo de Arte Con-
temporáneo, la Editorial Universitaria que dio vida a colecciones de
narrativa y poesía; entre otras. Gracias a estas iniciativas, como las
desplegadas bajo la dirección del maestro Figueroa, la UNL llegó a
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Figura 4. Prensa nacional mencionando el aporte cultural
de la Universidad de Loja
Nota: Recorte del diario El Comercio, mencionando la labor del CUDIC bajo la dirección
del maestro Estuardo Figueroa Castillo
convertirse en un motor de creación, difusión y preservación cultural
en Loja de inicios del siglo XXI, extendiendo su influencia al plano
nacional e internacional mediante convenios, recitales, encuentros
literarios y proyectos editoriales.
6
En suma, el proceso histórico de la Academia pública no solo
consolidó la Universidad lojana como espacio académico, sino que
la dotó de una misión cultural indeleble: ser promotora de las artes,
las letras y la identidad colectiva, contribuyendo a que Loja sea re-
conocida hasta hoy como una cantera de inagotables artistas. La de-
saparición de este departamento fue percibida por cultores locales
como un golpe bajo, o una “deforestación cultural”, como se cita en
diarios de la localidad. (Hora, 2018).
Conclusión
La música, poesía, danza y teatro en Loja no nació de un de-
creto, sino de fragmentos sonoros suspendidos en la memoria colec-
tiva; de las pinceladas de un ayer sobre el lienzo vibrante que el alma
atesora; y de una zarzuela varada en el tiempo que teje la memoria
lojana. Fue creciendo en los tablados del Bolívar, en las aulas de la
Universidad Nacional de Loja, en la voz de sus dramaturgos y en la
pasión de sus estudiantes.
De ahí que, la Academia Pública lojana, a través del Teatro
Bolívar; el Centro Universitario “Difusión”; la Escuela Superior de
Música; el Festival de la Lira y la Pluma lojanas; el ICA; el CUDIC;
las carreras universitarias de Música, Artes Plásticas, Literatura, Co-
municación Social; se convirtió en un establecimiento pionero en ins-
titucionalizar el arte en Loja, pero, además, en dotar de espacios para
la creación académica artística y el fortalecimiento del patrimonio
cultural; transformándose en patrimonio vivo, herencia y semilla
para las futuras generaciones del Ecuador.
Academia y cultura: espacios de difusión
en la Universidad Pública lojana
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6 Bajo la dirección del maestro Estuardo Figueroa, se llevó a cabo importantes convenios inter-
institucionales, se crearon líneas de publicaciones: Mar de Tinta (narrativa); Cigüeña de Papel
(poesía), incentivando la lectura en la juventud ecuatoriana, pero además dando un espalda-
razo a los creadores, al promover su trabajo artístico; así mismo se plasmó una Antología Po-
ética de Autores Lojanos, El Archivo Sonoro, la Antología de la Plástica Lojana, entre otras.
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Academia y cultura: espacios de difusión
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