
Igualmente, y para el proyecto de país que esas élites impe-
lían, resultaba igualmente prioritario la creación de una unitaria con-
ciencia nacional que superase tanto el secular regionalismo centrífugo
como la ausencia de una real concepción identitaria y hegemónica
basada en el estado-nación,
8
es decir, en un imaginario común com-
partido por todos los habitantes del territorio ecuatoriano.
9
Y para
ello, los distintos intereses encarnados por las aristocráticas y terra-
tenientes élites serranas y los grupos afines a las mismas y, por otro
lado, las pujantes oligarquías cacaoteras –segundo boom cacaotero–,
agroexportadoras y bancarias de la Costa,
10
fueron consensuados
país, efectuaron las fuerzas sobrevivientes del ejército conservador –Restauración Católica–,
atacando e invadiendo el territorio ecuatoriano con la finalidad de desestabilizar y derrocar
al nuevo gobierno liberal, prolongándose esta situación durante casi siete años, en Enrique
Ayala Mora, Historia de la Revolución Liberal…, cit., pp. 355-378.
8 El término “nación” y en Latinoamérica, tradicionalmente aludía en su semántica, antes e in-
cluso después de las independencias, a una pequeña comunidad –por ejemplo, un conjunto
de aldeas – que compartía y se reconocía en unos mismos intereses y valores; es por ello que
a raíz de las independencias e incluso durante bastante tiempo ulterior, las élites gobernantes
–incluido Ecuador – y, a pesar de su adscripción a la ideología del estado-nación, emplearán
casi exclusivamente el término “patria” como sentimentalidad aglutinadora, homogeneiza-
dora, unionista e identitaria –ideológica y políticamente entendida – de las distintas “nacio-
nes” –e individuos – que se inscriben y componen un delimitado territorio, es decir, al propio
país. Así, dicho término, obra semántica y conceptualmente como un sustantivo que dota de
carácter ontológico a una realidad (in)creada. Sobre esta cuestión, véase Jaime Alberto Rodrí-
guez, “El concepto de nación entre la desintegración del virreinato del Nuevo Reino de Gra-
nada y la emergencia de la república de Colombia”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia,
N.º 55 (enero-junio 2022), 141-167, en: https://revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/ar-
ticle/view/2706/3505 (02.03.2025). Para una epistemología histórico-genealógica al respecto,
Javier Fernández Sebastián, Historia conceptual en el Atlántico ibérico. Lenguajes, tiempos,
revoluciones, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2021.
9 Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del
nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.
10 Seleccionadamente y para este contexto, véase de Lois Crawford de Roberts, El Ecuador en
la época cacaotera, Editorial Universitaria, Quito, 1980, pp. 1-114; Juan Maiguashca, “La in-
corporación del cacao ecuatoriano al mercado mundial entre 1840 y 1925, según los informes
consulares”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, I semestre, 2012, Quito, pp. 67-97,
en: https://revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/article/view/1838/1629 (05.03.2025)
y, Manuel Chiriboga, Jornaleros, grandes propietarios y exportación cacaotera 1790-1925,
Universidad Andina-Sede Ecuador/Corporación Editora Nacional, Quito, 2013, pp. 139-287;
dos interesantes síntesis en, Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao, Editorial El Conejo,
Quito, 1980 y, Ronn Pineo, “Guayaquil y su región en el segundo boom cacaotero (1875-
1925)”, en Juan Maiguashca (ed.), Historia y región en el Ecuador: 1830-1930, Proyecto
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
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