BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CIII
Nº 214
Julio–diciembre 2025
Quito–Ecuador
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Director Dr. Cesar Alarcón Costta
Subdirectora Dra. América Ibarra Parra
Secretario Ac. Diego Moscoso Paherrera
Prosecretaria Ac. Ingrid Diaz Patiño
Tesorero Dr. Claudio Creamer Guillén
Bibliotecario archivero Lcdo. Carlos Miranda Torres
Jefe de Publicaciones (e) Dr. José EcheverríaAlmeida
Relacionador Institucional Dr. Eduardo Muñoz Borrero
COMITÉ EDITORIAL
Dr. José Echeverría Almeida Presidente
Dr. Jorge Ortiz Miranda
Dra. Rocío Rosero Jácome
Dra. Libertad Regalado Espinoza
MSc. Bayardo Ulloa Enríquez
Dr. Wilson Gutiérrez Marín
Dr. Álvaro Mejía Salazar (alterno)
Dr. Sebastián Donoso Bustamante (alterno)
EDITOR
Dr. José EcheveríaAlmeida Universidad cnica del Norte
EDITORES DE MONOGFICO
Iván Rodrigo Mendizával
Christian León
Matteo Manfredi
Claudio Creamer
COMITÉ CIENTÍFICO
Dra. Katarzyna Dembicz Universidad de Varsovia-Polonia
Dr. Silvano Benito Moya
Universidad Nacional de Córdoba/CONICET- Argentina
Dra. Elissa Rashkin
Universidad Veracruzana-México
Dr. Stefan Rinke Instituto de estudios latinoamericanos/ Freie Universität Berlin-Alemania
Dr. Carlos Riojas Universidad de Guadalajara-México
Dra. Cristina Retta Sivolella Instituto Cervantes, Berlín- Alemania
Dr. Claudio Tapia Figueroa Universidad Técnica Federico Santa María Chile
Dra. Emmanuelle Sinardet Université Paris Ouest - Francia
Dr. Roberto Pineda Camacho Universidad de los Andes-Colombia
Dra. Maria Letícia Corrêa Universidade do Estado do Rio de Janeiro-Brasil
Dr. Roger Pita Pico Investigador Academia Colombiana de Historia-Colombia
Dr. Justo Cuño Bonito Universidad Pablo de Olavide-España
Dr. ctor Grenni Montiel Universidad Don Bosco- San Salvador
Dr. Pablo Solórzano Marchant Univesidad Católica Silva Henríquez Chile
Dr. Tos Caballero Truyol Universidad del Atntico Colombia
Dr. Julio César Fernández Universidad Nacional Pedro R. Gallo Perú
Dra. Laura Falceri Universidad Politécnica Salesiana Ecuador
Dr. Jairo Bermúdez Castillo Universidad Sergio Arboleda Colombia
Dr. Renato Ferreira Machado Facultad Salesiana de Porto Alegre Brasil
Dr. Saúl Uribe Taborda Universidad Politécnica Salesiana Ecuador
Dr. Juan Cordero Íñiguez Academia Nacional de Historia Ecuador
Dra. Olga Zalamea Patiño Universidad de Cuenca
BOLETÍN de la A.N.H.
Vol. CIII
214
Juliodiciembre 2025
© Academia Nacional de Historia del Ecuador
ISSN N° 1390-079X
eISSN N° 2773-7381
Portada: Alegoría con motivo del centenario de su emancipacn política.
Archivo Histórico del Municipio de Ibarra, 1943.
Diseño e impresión
PPL Impresores 2529762 Quito
landazurifredi@gmail.com
Diciembre 2025
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura
Libro de distribución gratuita
IMAGEN PICTÓRICA Y SIMBOLISMO ESTÉTICO:
EL CASO DE RÍO BABAHOYO (1901)
DE LUIS ALFREDO MARTÍNEZ HOLGUÍN
Xavier Puig Peñalosa
1
Resumen
Si el ámbito de lo estético, ampliamente entendido, viene re-
ferido al sentido de, por ejemplo, cualquier representación –una obra
artística, un texto, un discurso, etc.–, ello le confiere una cualidad al-
tamente simbólica, esto es, para su interpretación se requiere (re)co-
nocer el contexto específico –histórico, social, político– en donde se
construye y, por tanto, obtiene su valor semántico, bien entendido
que este lo es siempre en función de las personas que participen de
esembolo y le otorguen su sentido. Y es por ello por lo que ese
valor resulta específicamente contingente a su momento sincrónico,
a la par que al grupo humano que se reconoce en aquel. E, igual-
mente, serán las distintas interpretaciones o vivencias subjetivas que
encarne ese símbolo –eso sí, dentro de unos límites razonables– las
que determinen ulteriormente su significación. En los anteriores tér-
minos, se pretende analizar la obra paisajística del político, andinista,
escritor y artista Luis A. Martínez (1869-1909) titulada Río Babahoyo
(1901), en el contexto –histórico y biográfico – de su realización. Este
1 Doctor en Filosofía y CC.EE por la Universidad del País Vasco/EHU (España). Profesor Titular
de la Universidad del País Vasco/EHU en el Área de conocimiento de Estética y Teoría de las
Artes, actualmente investigador independiente. Miembro Correspondiente Extranjero de la
Academia Nacional de Historia del Ecuador y, autor de numerosas publicaciones, entre las
que destacan sobre artistas, literatos y cinematografía del siglo XIX y XX ecuatorianos, las re-
feridas a Rafael Troya (2015, 2018, 2019 y 2024), Estética romántica ecuatoriana (2016), Juan
León Mera (2018), Luis A. Martínez (2020 y 2024), “Ecuador Noticiero Ocaña Film 1929” (2021),
Eduardo Kingman (2021, 2025), Rafael Salas (2022), Ernest Charton (2022), Honorato Vázquez
(2023, 1ª y 2ª parte), Francisco Javier Cortés Alcocer (2024) y, Federico González Suárez (2024).
Orcid: https://orcid.org/0000-0002-1346-6032. Correo: xavier.puig@ehu.eus
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
37
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Vol. CII – Nº. 214
julio–diciembre 2025
análisis se realizará en dos niveles: el artístico –lenguaje plástico– y
el simbólico –hermenéutica estética –con la finalidad de poder ofre-
cer, a partir de ese dual nivel, una significación homogénea, a la par
que interrelacionada en la misma, pues lo formal, a nuestro juicio, está
conceptualizado y ejecutado en función de lo simbólico, es decir, del
sentido último de la obra entendida como una narrativa simbólica: la
necesaria unión de la sierra y la costa en un Estado-nación identitario
y en aras de la formación de un país de progreso y modernizador.
Palabras clave: Luis Alfredo Martínez Holguín, Revolución Liberal,
Estética, Símbolo, paisajismo.
Abstract
If the realm of aesthetics, broadly understood, refers to the
meaning of, for example, any representation –an artistic work, a
text, a speech, etc.–, this gives it a highly symbolic quality. That is,
its interpretation requires (re)cognizing the specific context –histori-
cal, social, political– in which it is constructed and, therefore, acqui-
res its semantic value, with the understanding that this always
depends on the people who participate in that symbol and give it its
meaning. This value is therefore specifically contingent on its
synchronic moment, as well as on the human group that identifies
with it. Likewise, the different interpretations or subjective experien-
ces that this symbol embodies –within reasonable limits, of course–
will ultimately determine its significance. In the above terms, it is in-
tended to analyze the landscape work of the politician, mountaineer,
writer and artist Luis A. Martínez (1869-1909) entitled Río Babahoyo
(1901), in the contexthistorical and biographical –of its realization,
This analysis will be carried out on two levels: the artistic –plastic
language– and the symbolic –aesthetic hermeneutics– in order to be
able to offer from this dual level, a homogeneous meaning, as well
as interrelated in the same because, the formal and in our opinion,
is conceptualized and executed in function of the symbolic, that is,
of the ultimate meaning of the work: the necessary union of the Sie-
Xavier Puig Peñalosa
38
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
rra and the Coast in an identity–based nation–state and, for the sake
of the formation of a progressive and modernizing country.
Keywords: Luis Alfredo Martínez Holguín, Liberal Revolution, Aes-
thetics, Symbol, Landscaping.
Introducción
El triunfo de la denominada Revolución Liberal
2
a partir de
las decisivas batallas de San Miguel del Chimbo y muy especial-
mente la de Gatazo –6 de junio y 14 de agosto de 1895 respectiva-
mente–,
3
supuso un paulatino cambio de gimen regido por los
postulados de la ideología liberal –laicismo, alfabetización, desarro-
llo científico-técnico y comercial, institucionalización del estado–na-
ción, etc.– y, siendo su principal eje vertebrador la eurocéntrica “idea
de progreso”, es decir, la creencia en la teleología histórica que, ba-
sada en el firme desarrollo de los postulados antedichos, supondría
el avance y modernización del ps y, su decisiva inserción en el
“concierto de las naciones” y la propia Historia.
4
Al tiempo, dicha
2 Enrique Ayala Mora, Historia de la Revolución Liberal Ecuatoriana, Colección Temas, volumen 5,
Taller de Estudios Históricos (TEHIS), Corporación Editora Nacional, Quito, 2002, segunda
edición.
3 Cabe señalar que, en la primera de dichas batallas, combatió en las filas liberales el político,
escritor y pintor paisajista Luis A. Martínez, sirviéndole dicha experiencia para configurar uno
de los episodios más crudamente críticos para con la religión y la propia institución política
en su célebre novela A la Costa, a través de su personaje protagonista, Salvador; véase al res-
pecto en dicha novela con un estudio introductorio de Diego Araujo Sánchez, LIBRESA, Quito,
1989, pp. 149-159. Posteriormente, también participó Martínez e igualmente en las filas libe-
rales en la batalla de Castiglata o de “La Liria” el 15 de agosto de 1895; sobre esta última, véase
el Parte Oficial del Combate de “La Liria” y, donde es mencionado –entre otros militares– Luis
A. Martínez, en: Tamara Estupiñán-Freile, Una familia republicana: los Martínez Holguín,
Banco Central del Ecuador, Quito, 1988, pp. 80-82.
4 Esta “idea de progreso” supuso la justificación para el colonialismo imperialista de las prin-
cipales potencias europeas en África y Asia pues, se consideraba que los habitantes de dichos
continentes eran pueblos notoriamente atrasados y primitivos, aportándoles esas potencias
ocupantes la “civilización” –ciencia, técnica, jurisprudencia, etc. – de la que aquellos carecían,
acelerando así su –supuesto y– necesario desarrollo histórico. Para una genealogía de dicha
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
39
“idea” estaba muy influenciada por el positivismo, común este úl-
timo en la mayoría de los países latinoamericanos decimonónicos.
5
Y es por ello que las nuevas élites que surgieron con el estableci-
miento del liberalismo en Ecuador fomentarán y legislarán un pro-
gresivo menoscabo de las seculares prerrogativas de la Iglesia
ecuatoriana, ya que esos privilegios suponían un decisivo freno al
desarrollo y renovación del país, al tiempo que al propio poder de
aquellas6 Así, desde la Constitución de 1897 que instituía la libertad
de cultos, la Ley de Patronato, la creación del Registro Civil, la nueva
Ley de Instrucción Pública que sancionaba a esta como dependiente
del Estado, la más tardía Ley de Matrimonio Civil y Divorcio, etc.,
hasta la definitiva separación Iglesia–Estado con la Constitución de
1906, implicó una definitiva consolidación de la institucionalidad
civil frente al otrora poder eclesiástico.
7
“idea”, véase de J. B. Bury [1920], La idea de progreso, Alianza, Madrid, 1986 –varias reedi-
ciones – y, Robert Nisbet, Historia de la idea de progreso, Gedisa, Barcelona, 1981.
5 Leopoldo Zea (prólogo y compilador), Pensamiento positivista latinoamericano, Tomo 1, Bi-
blioteca Ayacucho, Caracas (Venezuela), 1980, en: https://cursosluispatinoffyl.wordpress.
com/wp-content/uploads/2014/01/leolpoldo-zea-pensamiento-positivista-latinoameri-
cano1.pdf (27.02.2025) y, Leopoldo Zea (prólogo y compilador), Pensamiento positivista lati-
noamericano, Tomo 2, Biblioteca Ayacucho, Caracas (Venezuela), 1980, en: https://archive.
org/details/zea-leopoldo-comp.-pensamiento-positivista-latinoamericano.-tomo-ii-ocr-1980
(28.02.2025). Para Ecuador, véase de Carlos Paladines y Samuel Guerra B., Estudio Introduc-
torio y Selección, Pensamiento Positivista Ecuatoriano, Biblioteca Básica del Pensamiento
Ecuatoriano XVI, Banco Central del Ecuador/Corporación Editora Nacional, Quito, 1980.
6 No debe olvidarse que en un sentido amplio, el liberalismo como tendencia –más basada en
la praxis y en lo económico que en el pensamiento filosófico– responde, en realidad, “a la ne-
cesidad de un grupo dominante de consolidar en la esfera ideológica política su control del
sistema” y, para ello, precisa “arrebatar al clero su monopolio de los aparatos ideológicos, in-
tensificar las relaciones comerciales derribando las barreras internas, conseguir la mano de
obra necesaria para las plantaciones, crear un sistema educativo más funcional a las nuevas
condiciones de producción, etc.”, de ahí que presente sus intereses de clase en ascenso como
los intereses de toda la nación, en Enrique Ayala Mora, Lucha política y origen de los partidos
en Ecuador, Biblioteca de Ciencias Sociales, Volumen 4, Corporación Editora Nacional, Quito,
1988, cuarta edición, pp. 275-276.
7 Santiago Castillo Illingworth, La Iglesia y la Revolución Liberal, las relaciones de la Iglesia y
el estado en la época del liberalismo, Colección Histórica, Volumen XXV, Ed. Banco Central
del Ecuador, Quito, 1995, pp. 163-349. A este respecto, citar el grave conflicto protagonizado
por el ultramontano obispo de Portoviejo y de origen alemán Pedro Schumacher quien, desde
su exilio en Colombia tras el triunfo de la Revolución Liberal y en connivencia con los sectores
más conservadores de la élite y el clero ecuatorianos, además del propio gobierno colombiano,
alentó y bendijo las diversas incursiones armadas financiadas por aquellos y que, desde aquel
Xavier Puig Peñalosa
40
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
Igualmente, y para el proyecto de país que esas élites impe-
lían, resultaba igualmente prioritario la creación de una unitaria con-
ciencia nacional que superase tanto el secular regionalismo centrífugo
como la ausencia de una real concepción identitaria y hegemónica
basada en el estado-nación,
8
es decir, en un imaginario común com-
partido por todos los habitantes del territorio ecuatoriano.
9
Y para
ello, los distintos intereses encarnados por las aristocráticas y terra-
tenientes élites serranas y los grupos afines a las mismas y, por otro
lado, las pujantes oligarquías cacaoteras –segundo boom cacaotero–,
agroexportadoras y bancarias de la Costa,
10
fueron consensuados
país, efectuaron las fuerzas sobrevivientes del ejército conservador –Restauración Católica–,
atacando e invadiendo el territorio ecuatoriano con la finalidad de desestabilizar y derrocar
al nuevo gobierno liberal, prolongándose esta situación durante casi siete años, en Enrique
Ayala Mora, Historia de la Revolución Liberal…, cit., pp. 355-378.
8 El término “nación” y en Latinoamérica, tradicionalmente aludía en su semántica, antes e in-
cluso después de las independencias, a una pequeña comunidad –por ejemplo, un conjunto
de aldeas – que compartía y se reconocía en unos mismos intereses y valores; es por ello que
a raíz de las independencias e incluso durante bastante tiempo ulterior, las élites gobernantes
–incluido Ecuador – y, a pesar de su adscripción a la ideología del estado-nación, emplearán
casi exclusivamente el término “patria” como sentimentalidad aglutinadora, homogeneiza-
dora, unionista e identitaria –ideológica y políticamente entendida – de las distintas “nacio-
nes” –e individuos – que se inscriben y componen un delimitado territorio, es decir, al propio
país. Así, dicho término, obra semántica y conceptualmente como un sustantivo que dota de
carácter ontológico a una realidad (in)creada. Sobre esta cuestión, véase Jaime Alberto Rodrí-
guez, “El concepto de nación entre la desintegración del virreinato del Nuevo Reino de Gra-
nada y la emergencia de la república de Colombia”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia,
N.º 55 (enero-junio 2022), 141-167, en: https://revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/ar-
ticle/view/2706/3505 (02.03.2025). Para una epistemología histórico-genealógica al respecto,
Javier Fernández Sebastián, Historia conceptual en el Atlántico ibérico. Lenguajes, tiempos,
revoluciones, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2021.
9 Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del
nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.
10 Seleccionadamente y para este contexto, véase de Lois Crawford de Roberts, El Ecuador en
la época cacaotera, Editorial Universitaria, Quito, 1980, pp. 1-114; Juan Maiguashca, “La in-
corporación del cacao ecuatoriano al mercado mundial entre 1840 y 1925, según los informes
consulares”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, I semestre, 2012, Quito, pp. 67-97,
en: https://revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/article/view/1838/1629 (05.03.2025)
y, Manuel Chiriboga, Jornaleros, grandes propietarios y exportación cacaotera 1790-1925,
Universidad Andina-Sede Ecuador/Corporación Editora Nacional, Quito, 2013, pp. 139-287;
dos interesantes síntesis en, Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao, Editorial El Conejo,
Quito, 1980 y, Ronn Pineo, “Guayaquil y su región en el segundo boom cacaotero (1875-
1925)”, en Juan Maiguashca (ed.), Historia y región en el Ecuador: 1830-1930, Proyecto
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
41
mediante pactos políticos que coadyuvaron en la legitimación y sus-
tentación del nuevo Estado-nación regido por el gobierno liberal, a
como la institucionalización de su proyecto modernizador.
Es en este contexto donde la figura del ambateño Luis Al-
fredo Martínez Holguín
11
emerge comprometido políticamente con
el liberalismo, primero y ya indicado, como combatiente en las filas
liberales para, una vez consolidado el régimen, ejercer como dipu-
tado por la provincia de Tungurahua (1898-1899), Jefe Político de
Ambato (1903), Subsecretario y Ministro de Instrucción Pública
(1903-1905)
12
en el primer gobierno de Leónidas Plaza (1901-1905) y
Director General de Obras Públicas en el breve gobierno de Lizardo
García (1905–1906), ya que el cruento golpe de estado de Eloy Alfaro
en enero de 1906 –la denominada “Campaña de los veinte días”–
13
supuso el derrocamiento de dicho gobierno. A continuación, Martí-
nez, desengañado por la corrupción y el autoritarismo de Eloy Al-
faro,
14
romperá definitivamente con este, desempeñándose en la
última etapa de su corta existencia como diputado en la oposición,
hasta su temprano deceso en 1909.
15
FLACSO-CERLAC, IV, Biblioteca de Ciencias Sociales Volumen 30, Corporación Editora Na-
cional/FLACSO-Sede Ecuador, 1994, pp. 251-294.
11 Para los aspectos genealógico-biográficos de Luis A. Martínez, véase de Tamara Estupiñán-
Freile, Una Familia Republicana…, cit., especialmente pp. 9-139 y, Fernando Jurado Noboa,
Luis A. Martínez, espada, pluma y espátula, Maestros del Arte Ecuatoriano, 5, Banco Central
del Ecuador, Quito, 2010, particularmente pp. 45-329, con una reproducción antológica de
numerosas pinturas de Martínez en pp. 345-389.
12 Durante su gestión al frente del ministerio de Instrucción Pública, Martínez implementó di-
versas reformas educativas que, en línea con la idea de progreso, pretendían dotar a la en-
señanza pública de un carácter laico y científico-técnico, a la par que integrador y nacional
en las asignaturas de sus mallas curriculares, además de otras reformas de carácter estruc-
tural. No obstante, tanto la crónica falta de presupuesto como la escasa preparación del país
para asumir esas nuevas propuestas –por ejemplo, era el Consejo General de la Instrucción
Pública el que, en última instancia, decidía sobre la aprobación o no de estas –, limitaron en
gran medida el resultado de las mismas. Igualmente, y en consonancia con su anhelo de in-
tegración nacional, es su proyecto de un ferrocarril al Curaray; véase nota 28 al respecto.
13 En este golpe fue fundamental para el triunfo de Alfaro el apoyo de gran parte del ejército;
véase en Enrique Ayala Mora, Historia de la Revolución…, cit., pp. 151 y ss.
14 A partir de esa ruptura, Martínez y ya como diputado opositor, denunciará una serie de gra-
ves escándalos surgidos a instancias del propio Alfaro, tales como las exorbitantes cláusulas
de pago ferrocarrilero al Conde Charnacé (marzo 1907), los diversos fraudes electorales y,
Xavier Puig Peñalosa
42
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
La imagen: análisis artístico
Figura 1: Río Babahoyo (1901).
Óleo sobre tela, 170 x 108 cm.
Colección Club Tungurahua, Ambato
Fotografía: Martín Jaramillo Serrano
En Río Babahoyo (1901) (Figura 1), Martínez utiliza una am-
plísima vista aérea, frontal y panorámica que le permite mostrar un
vasto espacio, tanto en profundidad como en amplitud. Así, y en el
primer caso, aquella viene denotada por el río que, desde el último
muy especialmente, la pacífica manifestación del 25 de abril de 1907 contra el intento go-
biernista de anular la candidatura unitaria y que fue violentamente reprimida por el ejército
con el resultado de varios muertos y numerosos heridos de bala o, igualmente, el exorbitante
“Convenio de Aguas” suscrito por el gobierno de Alfaro con el apoderado de la “The Gua-
yaquil and Quito Railway Company”, el estadounidense Archer Harman.
15 La progresiva parálisis corporal, las fiebres continuas a raíz de la malaria contraída durante
su estancia en el Ingenio Valdez (1900-1902) e, igualmente, el agravamiento de la tuberculosis
que padecía fueron la causa de su prematuro fallecimiento –tenía 40 años–.
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
43
plano y atisbándose su más lejano curso por un pronunciado mean-
dro, se “abre” hacia el espectador ocupando una parte muy consi-
derable del segundo plano. Y en amplitud, principalmente
“cortando” las lenguas de tierra de los dos extremos laterales e invi-
tando así a que sea la imaginación del espectador la que las complete.
También y en el mismo sentido, las difuminadas –por efecto de la
evaporación y de la lejanía– gradadas secuencialmente cadenas mon-
tañosas, origen del tercer plano. A resaltar en estas el imponente
Chimborazo, prácticamente en línea perpendicular con el vapor flu-
vial en el río.
Compositivamente, encontramos una diagonal que parte del
vértice que forman la parte alta del follaje de los cañaverales sitos en
el extremo inferior izquierdo y que hace la función de escueto primer
plano, con la base de la lengua de tierra donde se asientan las casas
pintorescas, y que se prolonga en las puntas de las otras lenguas de
tierra de ese sector, llega hasta el vapor fluvial que se encuentra en
el centro del río para, a continuación, proseguir al conjunto de casas
ubicadas a la orilla de aquel y a la derecha de la obra en el segundo
plano. Al tiempo, esta diagonal se cruza con otra que, partiendo del
vértice inferior derecho de la obra –lugar donde se encuentra un cai-
mán al borde del río–, continúa ascendente por esa orilla y, tras re-
basar al tronco semihundido que se encuentra en el extremo de esa
lengua de tierra, se prolonga hasta el extremo de la otra lengua de
tierra situada a la izquierda del vapor y a su misma altura, prosi-
guiendo, tras rebasar por la copa a los árboles que allí se encuentran,
hasta la cumbre de la primera montaña visible a la izquierda del pai-
saje. También se observa que el artista otorga mucho más espacio al
celaje que al resto de la representación, incrementando notablemente
así esa percepción de vastedad espacial anteriormente señalada.
En esta obra, el artista hace gala de un dominio excepcional
de la cromática y de la (inter)relación de esta con la luz. Ejemplo de
ello es cómo, a partir de la gama del verde, ocre/marrón, azul, vio-
leta y blanco principalmente, el artista crea variadas tonalidades de
los mismos que son el origen de la alternancia de zonas de mayor
claridad con otras más marcadamente oscurecidas. A resaltar la sutil
Xavier Puig Peñalosa
44
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
gradación y combinación de violeta, blanco y rosáceo en las cadenas
montañosas del tercer plano, al igual que los llamativos timbres de
color blanco del volcán y las espumillas en la superficie del río.
Resulta magnífica la luminosidad matutina anacarada que
preside todo el conjunto, acrecentada por el tratamiento de los va-
riados tipos y formas de nubes y los distintos reflejos de estas en el
agua del vasto río. Y también en este, y particularmente visibles en
el primer plano, las espumillas blancas de las pequas olas que
rompen así la planicie tranquila de sus aguas, dotándolas de un
cierto movimiento que contrasta con la serena tranquilidad reinante
en la obra. También, aquel es sutilmente caracterizado por el hilo de
humo oblicuo que desprende la chimenea del vapor o las aves que
sobrevuelan este inmenso espacio.
Igualmente, en una representación eminentemente horizon-
tal, pequeños elementos verticalizados parecen querer equilibrar esa
preponderante posición, tales como el vértice del tejado a dos aguas
de las cabañas, las cimas de las montañas y el propio nevado, la chi-
menea del vapor, las palmeras y las copas del arbolado, al igual que
algunos elementos vegetales sitos principalmente en el primer plano.
Al tiempo, estos componentes ejercen una dinámica ascendente que,
en parte, “compensa” el abocamiento hacia el espectador que supone
el amplio caudal del propio río Babahoyo.
Finalmente, hay que señalar que Martínez representa en este
paisaje a todos aquellos elementos y atmósferas que, un año después,
describiría tan ekphráticamente
16
en su célebre novela A la costa (1902
vs. 1904):
17
16 Del término griego ekprhasis, “como si lo estuviera viendo”. De larga tradición en la litera-
tura occidental –poesía y novela principalmente –, se refiere al valor visual que una deter-
minada descripción puede suscitar en el lector u oyente, es decir, la constitución en imagen
–mental – de un texto. Véase, Román de la Calle, El espejo de la ekphrasis: más acá de la
imagen, más allá del texto, Fundación César Manrique, Lanzarote (Islas Canarias, España),
2006.
17 Luis A. Martínez, [1904] A la Costa, edición preparada por Diego Araujo Sánchez, colección
Antares, LIBRESA, Quito, 2013, segunda edición, novena reimpresión, pp. 183-184. Esta no-
vela que supuso el inicio de la modernidad literaria en Ecuador fue dictada en 1902 por Mar-
tínez a su esposa Rosario, mientras yacía convaleciente y prácticamente inmóvil en su lecho
en el clima seco de Piura (Perú), a resultas de la malaria contraída durante su trabajo en el
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
45
El río, que en Babahoyo es más bien un canal estrecho de aguas azules,
está bordeado por orillas idílicas (…) la casa montubia, salvajemente
pintoresca, con su techo de cade y galerías de cañas, sombreada por
mangos, aguacates, plátanos y otros árboles de pomposo follaje. El
sombrío huerto de cacao, da lugar a las dehesas de janeiro, limitadas
en el horizonte por bosques azulinos, cortados a trechos por tortuosos
y dormidos esteros (…) los bosques eternos y lejanos que cierran el
cuadro como en un marco de tul verdoso, las canoas esbeltas y ligeras
que surcan las aguas; alguna blanca vela que asoma en una curva dis-
tante, las bandadas de garzas que vuelan perezosas sobre las charcas,
las parejas de informes alcatraces que vienen desde el océano a explo-
rar la tierra; las humaredas parduzcas de los incendios de los chapa-
rros; el cielo nacarado que domina toda esa inmensidad sin límites; el
azul turquí de algunas colinas y cerrillos que arrugan la planicie ina-
cabable, y, por último, el sol, ese sol propio de la tierra tropical, que
baña todo con lluvia de luz mágica y acariciadora (…) El vapor favo-
recido por la vaciante bajaba rápido, espantando con los anhelosos re-
soplidos de la máquina a las partidas de caimanes, perezosamente
acostados en la arena de la orilla.
18
Así, se constata que la diversa fauna detallada en el párrafo
transcrito de su novela –caimán, garzas, alcatraces; cabe añadir el
vacuno–, la variada orografía –río, esteros, bosques, montañas–, la
multiplicidad botánica, la propia presencia humanacabañas, campos
roturados, humareda, canoas, barco a vapor– o los efectos cromáticos
y lumínicos descritos están aunados plásticamente constituyendo la
obra Río Babahoyo. Al tiempo, este paisaje resulta deudor de la estética
de lo pintoresco,
19
a la par que de una cierta ensoñación romántica,
producto esta de la “atmósfera” general que se desprende de la obra.
Ingenio Valdez (1900), sito en Milagro (Guayas). En nuestro artículo “Apreciaciones sobre
dos escritos de Luis A. Martínez: La pintura de paisaje en Ecuador (1898) y A la Costa (1904)”,
Boletín de la Academia Nacional de Historia del Ecuador, N.º 204-Vol.XCVIII, julio-diciembre
2020, pp. 125-145, en: https://academiahistoria.org.ec/index.php/boletinesANHE /arti-
cle/view/138/274 (15.03.2025), el lector interesado encontrará una amplia bibliografía ana-
lítica sobre dicha novela.
18 Luis A. Martínez, [1904] A la Costa, cit., pp. 183-184.
19 “Todo lo que es nuevo ó singular da placer á la imaginacion; porque llena el ánimo de una
sorpresa agradable (...) Esta misma extrañeza ó novedad es la que presta encantos á un mons-
truo; y nos hace agradables las imperfecciones mismas de la naturaleza (...) Esta es igual-
Xavier Puig Peñalosa
46
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
El símbolo: análisis hermenéutico-estético
El último día del mes de octubre de 1900, se publicaba en el
Registro Oficial del Ecuador el concurso público con su normativa
para dotar al país de un escudo de armas para la bandera nacional y
que, fundamentalmente, sirviese como símbolo unificador e identi-
tario de las diversas regiones que integraban el Ecuador. Con ello, el
nuevo estado-nación liberal, y siguiendo una tradición pretérita al
respecto, pero que resultaba cambiante en su formalización simbó-
lica según el contexto histórico –ideológico y político–, pretendía san-
cionar e institucionalizar definitivamente un exclusivo y, a la par,
representativo símbolo patrio. Tras la presentación de diversas pro-
puestas, resultó elegida la del musicólogo, compositor y director de
orquesta Pedro Pablo Traversari (Figura 2):
El jurado se decantó por la presentación gráfica de Pedro Pablo Tra-
versari, porque cumplía el cometido de mostrar, en un solo golpe de
vista, al ECUADOR UNIDO [con mayúsculas en el original], dentro
de un blasón convenientemente configurado conforme con las leyes
heráldicas y porque en los elementos de esta obra se evidenciaba su
importancia proporcional respecto a los adornos externos.
20
mente la que perfecciona todo lo grande ó hermoso (...) Así tampoco hay cosa que mas aníme
un paisage que las riberas corrientes y cascadas; en que la escena está variando perenne-
mente, y entreteniendo á cada instante la vista con alguna cosa nueva. Nos molesta viva-
mente estar mirando cerros y valles, donde cada cosa continúa fixa y estable en el mismo
lugar y postura: y al contrario nuestros pensamientos hallan agitación y alivio á la vista de
aquéllos objetos que están siempre en movimiento y deslizándose de los ojos del expecta-
dor”, Joseph Addison, Los placeres de la imaginación y otros ensayos de The Spectator, Edi-
ción e introducción de Tonia Raquejo, Madrid, Visor, 1991, pp. 140-141; esta edición se ha
hecho a partir de la traducción que en 1804 realizó directamente del inglés, el español José
Luis Munarriz; ello implica que la ortografía española empleada es la correspondiente a la
de esa época.
20 Rex Sosa, El escudo de armas del Ecuador y el proyecto nacional, Universidad Andina Simón
Bolívar, Sede Ecuador/Corporación Editora Nacional, Serie Magíster Volumen 161, Quito,
Quito, 2014. p. 118. Este trabajo desarrolla una pormenorizada genealogía histórica del Es-
cudo de armas del Ecuador, incluyendo el significado de los distintos elementos icónicos
que lo integran en relación con sus diversos contextos históricos, al tiempo que las diferencias
que los caracterizan.
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
47
Poco tiempo después, dicha elección sería oficializada –tras
la aprobación del Congreso– en diciembre del mismo año.
Figura 2: Propuesta ganadora del concurso sobre el escudo de armas
del Ecuador para la bandera nacional (1900).
Óleo sobre cartulina, 25 x 30 cm.
Pedro Pablo Traversari (1874-1956).
Fuente: Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit
21
21 Mi agradecimiento a Pablo Rosero Rivadeneira, jefe de Museo del Centro Cultural Biblioteca
Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit por la facilitación de esta imagen y, especialmente a Mar-
tín Jaramillo Serrano por su efectiva intermediación para su obtención.
Xavier Puig Peñalosa
48
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
Además de sus sobresalientes valores artísticos, Río Babahoyo
es una obra altamente simbólica, pues, a nuestro juicio y de ahí su
necesaria hermenéutica, Martínez quiso representar una narrativa
simbólica que, mediante las evidentes similitudes formales e icono-
lógicas de la misma con la parte central del recién adoptado Escudo
nacional del Ecuador,
22
apelase a la indispensable integración de la
Sierra con la Costa en aras de la prosecución del proyecto que encar-
naba la Revolución liberal.
23
Así, el Chimborazo con sus nieves per-
petuas, bien visible y singularizado a pesar de su lejanía, simboliza
al conjunto de la Sierra, uniendo con las aguas que brotan de su gla-
ciar –el propio y gran río Babahoyo (Figura 3)– a las fértiles tierras
de la Costa, es decir, y en términos simbólicos, unificando a la –dis-
par– nación ecuatoriana.
Figura 3: Río Babahoyo (1903). Fotografía realizada por Augusto Martínez,
hermano de Luis A. Martínez
Fuente: Fernando Jurado Noboa, Luis A. Martínez…, cit., p. 284
22 Nótese que entre la aprobación de dicho Escudo de armas y la ejecución de Río Babahoyo,
apenas había pasado un año o, seguramente, bastante menos.
23 Sin olvidar en la necesidad de esa unión, la amenaza que suponía las constantes incursiones
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
49
En los anteriores términos, el vapor que figura en el escudo
nacional y que obra en él como alegoa del progreso técnico es,
igualmente, el vapor representado en este paisaje de Martínez,
24
como símbolo “anunciado” y transmisor de esa deseada modernidad
que, supuestamente, debe instaurar la Revolución Liberal (Figura 4).
Figura 4: Río Babahoyo (1901), detalle
armadas y desestabilizadoras de la denominada Restauración Católica (ver nota 7) pues, to-
davía en 1905, el presidente Leónidas Plaza y en su “Mensaje del presidente de la República,
al Congreso Nacional” (mensaje de despedida) –el 10.08.1905 –, recordaba que, “El pro-
blema religioso. Cuando en todas las Naciones del mundo está pospuesto y olvidado como
pretexto de luchas armadas y conflagraciones políticas, todavía aquí es una amenaza, y hasta
ayer no más se ha corrido á campamentos fratricidas invocando la libertad de la Iglesia y al-
zando, por mano de la clerecía, el estandarte de una ridícula cruzada”, en Alejandro Noboa,
Recopilación de Mensajes dirigidos por los Presidentes y Vicepresidentes de la República,
Jefes Supremos y Gobiernos Provisorios a las Convenciones y Congresos Nacionales desde
el año de 1819 hasta nuestros días, Imp. de El Tiempo, Tomo V, Guayaquil, 1908, pp. 318-
319, en: http://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/9388#.WNgio1V97IU
(10.04.2025).
24 También es un vapor –nominado por cierto Chimborazo, todo un símbolo– el que lleva al
Xavier Puig Peñalosa
50
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
De ahí, así mismo, ese perfecto e idílico equilibrio –parejo al
alcanzado por una nacn unida– que se observa en toda la obra
entre naturaleza y cultura, entre el lugar geográfico y su explotación
agropecuaria –viviendas, campos, frutales, etc.–, a la par que su ins-
trumentalización comunicativa: el propio río
25
con el vapor y las pe-
queñas canoas que lo surcan o los escuetos caminos trazados.
Igualmente “equilibrados” resultan en su verticalidad compositiva,
trasunto de sus respectivos símbolos ahora “potenciados” en esa re-
presentación espacial, el majestuoso Chimborazo con el vapor que
surca el río. Y río que, aunque alude geográficamente al Guayas,
también simboliza doblemente a la vida: la vida biogica que el
agua indispensablemente aporta –la feracidad de los cultivos y, por
extensión, del ganado, los bosques, etc.– y la propia “nueva vida”
que supone para la nación unida en pos de la realización del pro-
yecto liberal.
Ades, conviene resaltar por su importancia estratégica
que el río Babahoyo era en aquella época la más importante vía co-
municativa y de transporte, por tanto, económica, de la producción
serrana –productos agropecuarios de las haciendas, manufacturas,
etc.– hacia la Costa y viceversa, dado el –en general– pésimo estado
de los caminos que conectaban ambas regiones y que resultaban in-
transitables durante varios meses en la época de lluvias.
26
Y es por
ello por lo que, igualmente, su representación en esta obra y el propio
título de la misma suponen un importante valor simbólico añadido
a lo ya anteriormente expuesto.
Se debe agregar que, colegimos, la recepción de Río Babahoyo
en su significación simbólica por parte de las élites y las “clases ilus-
tradas” no ofrecería dudas sobre aquella, ya que, obviamente, eran
protagonista de A la Costa, Salvador, a su nueva vida en la costa; Luis A. Martínez, A la
Costa, cit., p. 182 y ss. Véase igualmente y al respecto la nota 25.
25 La calma total con que Martínez representa a las aguas del río supone a nuestro juicio y sim-
bólicamente, la paz reinante como consecuencia de una nación integrada y unida.
26 Julio Estrada Ycaza y Clemente Yerovi Indaburu, El siglo de los vapores fluviales: 1840-1940,
Instituto de Historia Marítima (INHIMA), Guayaquil, 1992 y, Jean-Paul Deler, Ecuador del
espacio al Estado Nacional, Corporación Editora Nacional / Universidad Andina Simón Bo-
lívar-Sede Ecuador / Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), Quito, 2007, 2ª ed. revi-
sada, pp. 255-261.
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
51
conocedoras de la adopción del nuevo Escudo de armas del Ecuador,
aprobado y publicitado hacía menos de un año e incorporado inme-
diatamente a la bandera nacional, presente esta en todos los edificios
institucionales y públicos –palacio de gobierno, ministerios, ayunta-
mientos, escuelas e institutos, corporaciones, etc.–, así como en los
diversos actos conmemorativos y/o de afirmación nacional e, in-
cluso, festivos.
Finalmente, señalar que, icónicamente, una obra paisajística
como la analizada responde en su concepción y posterior ejecución
a determinados valores plásticos –lenguaje artístico– y estéticos
pintoresquismo romántico–,
27
además de los simbólicos en su refe-
rencia significante con la del escudo nacional de Traversari,
diferenciándose notablemente de la obra de este, sujeta a la rígida
prescripción de la normativa del concurso público, precisamente por
tratarse de una libre y meditada creación artística, y cuyo objetivo
es pretender suscitar en el espectador un sentimiento –experiencia es-
tética– ante/con ese paisaje, al tiempo que un re-conocimiento pa-
triótico de unidad nacional.
En otros términos, la obra de Traversari se ajusta a un patrón
normativo que, fundamentalmente, apela en su demandada didác-
tica visual a “mostrar, en un solo golpe de vista, al ECUADOR
UNIDO” y, para ello, su formalización, clara y concreta –incluso algo
esquemática–, debía abstenerse de cualquier detalle accesorio o me-
ramente circunstancial que pudiese “distraer” al observador de
aquella finalidad. Por el contrario, la obra de Martínez, como se ha
señalado líneas arriba y en su finalidad representacional, apela a la
recreación sentimental y al buen gusto del espectador, impeliéndole
a su contemplación como vía expositiva y sensible de su simbolismo
patrio.
27 Para la concepción pictórico-paisajística (estética y artística) en Martínez, véase nuestro
“Apreciaciones sobre dos escritos de Luis A. Martínez…”, cit. y, “Estética romántica y pintura
de paisaje en Luis Alfredo Martínez Holguín (1869-1909): un ensayo transversal”, Boletín de
la Academia Nacional de Historia del Ecuador, N° 212, Vol. CII, julio-diciembre 2024, Quito,
pp. 113-144.
Xavier Puig Peñalosa
52
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
Conclusiones
A tenor de lo expuesto, podemos afirmar que Río Babahoyo
se constituye en un “dispositivo simbólico” –de narrativa simbólica la
hemos calificado–, conceptualizado y realizado, como resultado del
inicial entusiasmo y compromiso de Luis A. Martínez con el proyecto
liberal y su propio anhelo en la construcción de un país moderno y
unido.
28
Y para ello, el artista, tanto en el rango compositivo, cromá-
tico, lumínico y/o formal, establece y ejecuta estos componentes en
función de lo estético, es decir, del sentido real de ese paisaje: denotar
ese –nuevo– imaginario unitario que supone la nación-estado liberal,
por lo que y más allá de un paisaje ad hoc, representa como totalidad
una integración “ideal” –a la par que indispensable por necesaria–
de sus dos mayores y dispares zonas geográficas, Sierra y Costa,
siendo las llamadas a vertebrar mancomunadamente y a pesar de
sus diferencias –de influencia política, de sistemas económicos, de
mentalidades, etc.– esa nueva “tierra de promisión”, símbolo a su
vez de la esperanza en una nueva era histórica y de progreso civili-
zatorio para el Ecuador.
28 Hay otros dos paisajes de Martínez, ambos con el mismo título de Entrada al Oriente (1902
y ca. 1905-1906) que, igualmente a Río Babahoyo, están conceptualizados y ejecutados a par-
tir de su estética pintoresca y romántica, como una narrativa simbólica que apela en su sen-
tido a una misma finalidad: la necesidad de construir, primero un buen camino y,
ulteriormente, un ferrocarril hasta el Curaray. Y ello con el triple propósito de poder colonizar
el territorio oriental, detener el expansionismo peruano en aquella región e, integrarlo uni-
tariamente al Ecuador. A su vez, estas dos obras se relacionan en el mismo propósito, con su
inicial opúsculo titulado Caminos al Oriente (1903), su gestión gubernativa al respecto (1905)
y, su conferencia monográfica sobre el particular en la Sociedad Jurídico-Literaria de Quito
(1905). Por ello, ésta –a nuestro juicio – (inter)relación de sentido finalístico entre plástica,
narrativa, gestión institucional y oratoria, será motivo de un próximo trabajo investigativo.
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
53
Referencias
ADDISON, Joseph, Los placeres de la imaginación y otros ensayos de The Spectator,
Edición e introducción de Tonia Raquejo, Madrid, Visor, 1991.
ANDERSON, Benedict, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la di-
fusión del nacionalismo, Fondo de Cultura Económica, México, 1993.
AYALA MORA, Enrique, Lucha política y origen de los partidos en Ecuador, Biblio-
teca de Ciencias Sociales, Volumen 4, Corporación Editora Nacional,
Quito, 1988, cuarta edición.
––––––, Historia de la Revolución Liberal Ecuatoriana, Corporación Editora Nacio-
nal/Taller de Estudios Históricos (TEHIS), Quito, 2002, segunda edición.
BURY, J. B. [1920], La idea de progreso, Alianza, Madrid, 1986.
CASTILLO ILLINGWORTH, Santiago, La Iglesia y la Revolución Liberal, las rela-
ciones de la Iglesia y el Estado en la época del liberalismo, Colección Histórica,
Volumen XXV, Ed. Banco Central del Ecuador, Quito, 1995.
CRAWFORD DE ROBERTS, Lois, El Ecuador en la época cacaotera, Editorial Uni-
versitaria, Quito, 1980.
CHIRIBOGA, Manuel, Jornaleros, grandes propietarios y exportación cacaotera 1790-
1925, Universidad Andina-Sede Ecuador/Corporación Editora Nacional,
Quito, 2013.
DE LA CALLE, Román, El espejo de la ekphrasis: más acá de la imagen, más allá del
texto, Fundación César Manrique, Lanzarote (Islas Canarias, España), 2006.
DELER, Jean-Paul, Ecuador del espacio al Estado nacional, Corporación Editora Na-
cional / Universidad Andina Simón Bolívar-Sede Ecuador / Instituto
Francés de Estudios Andinos (IFEA), Quito, 2007, 2ª ed. revisada.
ESTRADA YCAZA, Julio y YEROBI INDABURU, Clemente, El siglo de los vapores
fluviales: 1840-1940, Instituto de Historia Marítima (INHIMA), Guayaquil,
1992.
ESTUPIÑÁN-FREILE, Tamara, Una familia republicana: Los Martínez Holguín,
Banco Central del Ecuador, Quito, 1988.
Xavier Puig Peñalosa
54
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, Javier, Historia conceptual en el Atlántico ibérico. Len-
guajes, tiempos, revoluciones, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2021.
GUERRERO, Andrés, Los oligarcas del cacao, Editorial El Conejo, Quito, 1980.
JURADO NOBOA, Fernando, Luis A. Martínez, espada, pluma y espátula, Maestros
del Arte Ecuatoriano, 5, Banco Central del Ecuador, Quito, 2010.
MARTÍNEZ HOLGUÍN, Luis Alfredo, [1904] A la Costa, estudio introductorio
de Diego Araujo Sánchez, LIBRESA, Quito, 1989.
NISBET, Robert, Historia de la idea de progreso, Gedisa, Barcelona, 1981.
PALADINES, Carlos Paladines y GUERRA B., Samuel, Estudio Introductorio y
Selección, Pensamiento Positivista Ecuatoriano, Biblioteca Básica del Pensa-
miento Ecuatoriano XVI, Banco Central del Ecuador/Corporación Editora
Nacional, Quito, 1980.
PUIG PEÑALOSA, Xavier, “Estética romántica y pintura de paisaje en Luis Al-
fredo Martínez Holguín (1869-1909): un ensayo transversal”, Boletín de la
Academia Nacional de Historia del Ecuador, N.º 212 – Vol. CII, julio-diciem-
bre 2024, Quito, pp. 113-144.
PINEO, Ronn, “Guayaquil y su región en el segundo boom cacaotero (1875-
1925)”, en Juan Maiguashca (ed.), Historia y región en el Ecuador: 1830-1930,
Proyecto FLACSO-CERLAC, IV, Biblioteca de Ciencias Sociales Volumen
30, Corporación Editora Nacional/FLACSO-Sede Ecuador, 1994, pp. 251-
294.
SOSA, Rex, El escudo de armas del Ecuador y el proyecto nacional, Universidad An-
dina Simón Bolívar, Sede Ecuador/Corporación Editora Nacional, Serie
Magíster Volumen 161, Quito, Quito, 2014.
Webgrafía
CALLE, Manuel J., Biografías y semblanzas, Talleres Tipográficos Nacionales,
Quito, 1920, en: http://repositorio.casadelacultura.gob.ec/handle/34000
/532 (11.04.2025).
MAIGUASHCA, Juan, “La incorporación del cacao ecuatoriano al mercado
mundial entre 1840 y 1925, según los informes consulares”, Procesos. Re-
Imagen pictórica y simbolismo estético:
el caso de Río Babahoyo (1901) de Luis A. Martínez Holguín
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6
55
vista Ecuatoriana de Historia, I semestre, 2012, Quito, pp. 67-97, en: https://
revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/article/view/1838/1629
(05.03.2025).
NOBOA, Alejandro, Recopilación de mensajes dirigidos por los presidentes y vicepre-
sidentes de la República, jefes supremos y gobiernos provisorios a las convenciones
y congresos nacionales desde el año de 1819 hasta nuestros días, Imp. de El
Tiempo, Tomo V, Guayaquil, 1908, en: http://repositorio.flacsoandes.
edu.ec/handle/10469/9388#.WNgio1V97IU (10.04.2025).
PUIG PEÑALOSA, Xavier, “Apreciaciones sobre dos escritos de Luis A. Martí-
nez: La pintura de paisaje en Ecuador (1898) y A la Costa (1904)”, Boletín de la
Academia Nacional de Historia del Ecuador, n.º 204-Vol.XCVIII, julio-diciem-
bre 2020, pp. 125-145, en: https://academiahistoria.org.ec/index.php/bo-
letinesANHE/article/view/138/274 (15.03.2025).
RODRÍGUEZ, Jaime Alberto, “El concepto de nación entre la desintegración del
virreinato del Nuevo Reino de Granada y la emergencia de la república
de Colombia”, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia, n.º 55 (enero-junio
2022), 141-167, en: https://revistas.uasb.edu.ec/index.php/procesos/ar-
ticle/view/2706/3505 (02.03.2025).
ZEA, Leopoldo, (prólogo y compilador), Pensamiento positivista latinoamericano,
Tomo 1, Biblioteca Ayacucho, Caracas (Venezuela), 1980, en: https://cur-
sosluispatinoffyl.wordpress.com/wp-content/uploads/2014/01/leol-
poldo-zea-pensamiento-positivista-latinoamericano1.pdf (27.02.2025)
––––––, (prólogo y compilador), Pensamiento positivista latinoamericano, Tomo 2,
Biblioteca Ayacucho, Caracas (Venezuela), 1980, en: https://archive.org/
details/zea-leopoldo-comp.-pensamiento-positivista-latinoamericano.-
tomo-ii-ocr-1980, en: https://archive.org/details/zea-leopoldo-comp.-
pensamiento-positivista-latinoamericano.-tomo-ii-ocr-1980 (28.02.2024).
Xavier Puig Peñalosa
56
B O L E T Í N A NH N º 21 4 37 5 6