marítima, mismo que, mediante Acuerdo Ministerial No. 388 del 01
de junio de 1994, expuesto en la Orden General No-016, se le designa
el nombre de “ALM. JUAN ILLINGWORTH”, en él se alberga una
colección importante de bienes patrimoniales relacionados a la his-
toria marítima y naval del Ecuador.
Desde 1986, el Instituto de Historia Marítima, emprendió la
consecución de bienes muebles con miras a la configuración del
museo, convocando a través de su revista y demás publicaciones la
apertura de donación de objetos de varios personajes navales que
dejaron un legado histórico dentro de la línea de tiempo que nos co-
rresponde y, estas donaciones fueron presentándose a medida en que
los familiares proporcionaron uniformes, documentos, fotografías,
objetos personales, reliquias, es decir, todo lo que sea útil para recrear
el pasado, vinculado a la recuperación de la memoria histórica de lo
que constituye la Marina de Guerra Ecuatoriana y exponerlo en el
nuevo museo naval histórico.
El museo se cristaliza con el proyecto de reconstrucción y
adecuación de las nuevas instalaciones del INHIMA y la creación del
Museo Histórico Marítimo y Naval, el mismo que culminó en febrero
de 1994 y, el 3 de marzo de 1994 se realizó la entrega-recepción del
moderno establecimiento, ubicado en el ala Sur del edificio de la
Gobernación del Guayas, cuya ceremonia se llevó a cabo en el salón
del Auditorio “Víctor Naranjo Fiallo”, permitiendo de esta manera
que su ubicación favorezca en una mejor atención a la comunidad.
En enero del año 2007, el museo inició un proceso de rees-
tructuración y modernización de sus salas, bajo una perspectiva mu-
seográfica profesional, logrando ser uno de los museos más
renombrados en América Latina. El museo naval histórico Alm. Juan
Illingworth Hunt, disponía de 03 salas, siendo 03 de estas moderni-
zadas bajo un optimizado concepto museístico, las mismas que lle-
varon los nombres de:
Sala No. 1: “El Puerto de Guayaquil” inaugurada el 30 de
mayo del 2008, esta sala presenta la relación de la ciudad y su puerto
a lo largo de su historia, desde los periodos ancestrales de nuestros
navegantes aborígenes hasta los protagonistas de la época contem-
Aída Rodríguez Salvatierra
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BOLETÍN ANH Nº 212 • 544– 563