Y en segundo lugar, denotar en este escrito su pronuncia-
miento sobre la pintura de paisaje. Efectivamente, Martínez fue siem-
pre autodidacta en su creación plástica sin adscribirse a ningún
movimiento y/o corriente artística,
10
al tiempo que se reclama de
una representación científica de la naturaleza en sus variadas singu-
laridades formales (orografía, botánica, meteorología, etc.), aunque
y como se constatará a continuación con el análisis de sus cuatro
obras seleccionadas, tanto el motivo y punto de vista elegidos para
sus paisajes, como la composición o el tratamiento cromático y lu-
mínico ejecutados en estos, responden plenamente a las pautas de la
estética romántica,
11
es decir, a la de su proyección sentimental en la
A. Martínez, miembro honorario y colaborador, á la Sociedad Jurídico-Literaria”, Revista de la
Sociedad Jurídico-Literaria, Año IV, Tomo VI, Junio de 1905, N° 36, Quito, en edición facsimilar
del Centro de Investigación y Cultura, Colección de Revistas Ecuatorianas VI, Revista de la
Sociedad Jurídico-Literaria, Tomo VI, N.31 al N.36, Banco Central del Ecuador, Quito, 1984,
pp. 341-360. También la misma conferencia en, Luis A. Martínez, “Conferencia sobre la con-
quista del Oriente”, en VV.AA., Pensamiento Romántico Ecuatoriano, Estudio Introductorio y
Selección Rodolfo Agoglia, Banco Central del Ecuador/Corporación Editora Nacional, Quito,
1988, segunda edición, pp. 423-440. Señalar que dos años antes, Martínez había publicado su
documentado folleto titulado Caminos al Oriente y, en el que argumentaba la necesidad de un
camino al Oriente a partir de Baños; véase Luis A. Martínez, Caminos al Oriente, Imp. Comercial
de Salvador R. Porras, Ambato, 1903, en: https://repositorio.flacsoandes. edu.ec/bits-
tream/10469/12449/2/FBNCCE-Martinez-PUBCOM.pdf (04.06.2024).
8 El cruento golpe de estado de Alfaro en enero de 1906 (la denominada “Guerra de los veinte
días”), supuso la destitución del presidente Lizardo García y su gobierno y, el fin de dicha ini-
ciativa ya que apenas se construyeron veinte kilómetros de vía férrea.
9 A partir de entonces, Martínez rompería con Alfaro pasando a la oposición hasta su deceso y,
denunciando una serie de graves escándalos surgidos a instancias del propio Alfaro, tales
como las exorbitantes cláusulas de pago ferrocarrilero al Conde Charnacé (marzo 1907), los
diversos fraudes electorales y, muy especialmente, la pacífica manifestación del 25 de abril de
1907 contra el intento gobiernista de anular la candidatura unitaria y que fue violentamente
reprimida por el ejército con el resultado de varios muertos y numerosos heridos de bala o,
igualmente, el exorbitante “Convenio de Aguas” suscrito por el gobierno de Alfaro con el apo-
derado de la “The Guayaquil and Quito Railway Company”, el estadounidense Archer Har-
man.
10 “Antes de él, ninguna escuela, después de él ningún discípulo. No aprendió de escuela al-
guna, tampoco pudo escuela alguna determinar…”, Rodrigo Pachano Lalama, El pintor de
la soledad –La Obra Pictórica de Luis A. Martínez‒, Biblioteca Ambateña, Colección Remanso,
Talleres Gráficos Municipales, Ambato, 1948, p. 14.
11 Me permito señalar que la representación de la naturaleza como “paisaje”, responde a un
cambio de gusto (siglo XVIII), producto del nacimiento de una nueva sensibilidad frente/con
aquella por parte del ser humano y, siendo su plasmación pictórica la consecuencia de esa
nueva percepción sentimental, de su moderna experiencia (estética). Anteriormente, esa re-
presentación no estaba mediada por el sentimiento –factor esencial para poder hablar mo-
dernamente de “paisaje”-, sino por otras cuestiones ideológicas, religiosas o, sobretodo,
Estética romántica y pintura de paisaje
en Luis Alfredo Martínez Holguín
BOLETÍN ANH Nº 212 • 113– 144
117