asientos y tambo de Riobamba, que comienza desde la laguna de
Colta que es de Francisco de Campos, por el camino real de una parte
y otra viniendo a los tambos de Riobamba».
15
El 20 de mayo de 1549, el primer corregidor de Quito, licen-
ciado Antonio de La Gama, dispuso la creación del cargo de alguacil
para los territorios de Riobamba, con residencia en dicho poblado. Tal
alguacil debía encargarse del cobro de aranceles sobre el maíz, papas,
bizcocho, pollos, conejos, carne de venado
o cerdo, huevos, sal, quinua,
alpargatas, cabuya, cabestros y manteca, productos que para en-
tonces eran explotados en la zona. Estos aranceles debían ser can-
celados por los españoles que transportaban dichos alimentos y
productos. Además, el corregidor de Quito instruyó al alguacil de Rio-
bamba sobre su deber de cuidar que a los indios del sector no se les hi-
cieran «malos tratamientos»; tal instrucción provino, de hecho, del
mismo
pacificador Pedro de La Gasca,
16
quien para entonces ejercía la
máxima autoridad en Perú.
La importancia de Riobamba en población, producción y dis-
tribución de alimentos y bienes iba en franco aumento, por tanto, su
debida regulación se volvió necesaria. La primera decisión del cabildo
quiteño para formalizar jurídicamente al poblado se dio en 1552, año
en que se nombró a Gaspar Ruiz –encomendero, veterano capitán de
la conquista y sobrino del adelantado Pedro de Alvarado– como justicia
mayor de Riobamba –dignidad del antiguo
reino de Castilla, desempe-
ñada por miembros del estado hidalgo y que tenía funciones admi-
nistrativas, policiales y judiciales–. Alfredo Costales Samaniego afirma
que durante su administración, Ruiz «supo con singular eficacia, darle
verdadera categoría al poblado».
17
De este período, debe datar la cons-
trucción del puente de Chancaguán –Calpi–, camino a Guano, que sal-
vaba una quebrada profunda, obra de Gaspar Ruiz, del cual se dan
noticias en 1560.
18
Como quedó anotado, para entonces Riobamba aún
no había recibido título alguno, el pueblo no poseía cabildo y la ad-
Álvaro R. Mejía Salazar
482
BOLETÍN ANH Nº 213 • 476– 496
15 Rumazo González, descifrador, Libro primero de cabildos de Quito, t. I, 136-7; Ibíd., 126. Rumazo Gon-
zález,
descifrador, Libro segundo de cabildos de Quito, t. II (Quito: Archivo Municipal, 1934), 332.
16
Rumazo González, descifrador, Libro segundo de cabildos de Quito, t. II, 214-21.
17 Piedad y AlfredoCostales, Viracochas y peruleros, 140.
18
Jorge Garcés, descifrador, Libro de proveimientos de tierras, cuadras, solares, aguas, etc.: Por los cabildos de la ciudad
de
Quito (Quito: Archivo Municipal, 1941), 9.