lileo Galilei. Conocí aquel par de pinturas hace casi cuarenta años,
cuando pertenecían al difunto ingeniero Antonio Mórtensen Cordo-
vez, quien los entregó al Opus Dei y ahora se conservan en la Uni-
versidad de los Hemisferios.
Ezequiel Tamayo tardíamente habría estudiado en el exterior,
quizá en Europa, seguramente con una beca del gobierno liberal, y
posiblemente falleció en Guayaquil, aparentemente víctima de tu-
berculosis, después de 1917, sin llegar a la vejez, razón por la que
existen pocos cuadros de su autoría, lo cual les hace valiosos.
Es necesario resaltar que todas las piezas pictóricas donadas
tienen marcos de lujo; a varias de ellas las he hecho restaurar, lo cual
me ha representado un altísimo egreso económico; y a otras piezas
las he sometido a costosas limpiezas químicas del óleo.
Quiero manifestar que, cuando en mi juventud me iniciaba
en la investigación histórica y genealógica, el doctor Fernando Ju-
rado, con su gran experiencia, me aconsejó diciéndome: Al fallecer al-
guien, todos tratan de llevarse las joyas y electrodomésticos. En cambio,
Usted,GregorioCésar, por su afición a la Historia, cuando muera algún
pariente (cercano o lejano), un amigo o conocido, pida que le entreguen los
documentos, fotos y obras de arte antiguas.
Siguiendo su sugerencia, he llegado a conformar una me-
diana colección de antigüedades, las cuales paulatinamente estoy
donando a la Academia Nacional de Historia, para que se exhiban
permanentemente y no queden guardadas y olvidadas en la bodega
de algún museo, sin prestar utilidad cultural alguna.
Insisto en que dichos cuadros deberían constituir el inicio de
la pinacoteca de antiguos retratos que nuestra Academia debería em-
pezar a formar, con los que cualquier ecuatoriano quisiera entregar,
para que sean admirados en tan prestigiosa institución cultural.
Valga recordar que esta donación tiene dos filantrópicos an-
tecedentes familiares:
Primeramente, mi tatarabuelo materno, don José Narváez y
Correa, en 1870 donó parte de su hacienda llamada"Minas"para la
fundación de San José de Minas, hoy parroquia con catorce mil ha-
bitantes, ubicada cerca de Quito. Se llama"San José"en honor al
santo del donante, y"de Minas", debido al nombre de su hacienda.
Colección de retratos "Gregoriode Larrea"
BOLETÍN ANH Nº 213 • 467– 475
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