BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CIII Nº 213
Enero–junio 2025
Quito–Ecuador
BOLETÍN
DE LA ACADEMIA
NACIONAL DE HISTORIA
Volumen CIII
Nº 213
Enero–junio 2025
Quito–Ecuador
ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Director Dr. Cesar Alarcón Costta
Subdirectora Dra. América Ibarra Parra
Secretario Ac. Diego Moscoso Peñaherrera
Prosecretaria Ac. Ingrid Diaz Patiño
Tesorero Dr. Claudio Creamer Guillén
Bibliotecario archivero Lcdo. Carlos Miranda Torres
Jefe de Publicaciones (e) Dr. José Echeverría–Almeida
Relacionador Institucional Dr. Eduardo Muñoz Borrero
COMITÉ EDITORIAL
Dr. José Echeverría Almeida Presidente
Dr. Jorge Ortiz Miranda
Dra. Rocío Rosero Jácome
Dra. Libertad Regalado Espinoza
MSc. Bayardo Ulloa Enríquez
Dr. Wilson Gutiérrez Marín
Dr. Álvaro Mejía Salazar (alterno)
Dr. Sebastián Donoso Bustamante (alterno)
EDITOR
Dr. José Echevería–Almeida Universidad Técnica del Norte
COMITÉ CIENTÍFICO
Dra. Katarzyna Dembicz Universidad de Varsovia-Polonia
Dr. Silvano Benito Moya Universidad Nacional de Córdoba/CONICET- Argentina
Dra. Elissa Rashkin Universidad Veracruzana-México
Dr. Stefan Rinke Instituto de estudios latinoamericanos/ Freie Universität Berlin-Alemania
Dr. Carlos Riojas Universidad de Guadalajara-México
Dra. Cristina Retta Sivolella Instituto Cervantes, Berlín- Alemania
Dr. Claudio Tapia Figueroa Universidad Técnica Federico Santa María – Chile
Dra. Emmanuelle Sinardet Université Paris Ouest - Francia
Dr. Roberto Pineda Camacho Universidad de los Andes-Colombia
Dra. Maria Letícia Corrêa Universidade do Estado do Rio de Janeiro-Brasil
Dr. Roger Pita Pico Investigador Academia Colombiana de Historia-Colombia
Dr. Justo Cuño Bonito Universidad Pablo de Olavide-España
Dr. Héctor Grenni Montiel Universidad Don Bosco- San Salvador
Dr. Pablo Solórzano Marchant Univesidad Católica Silva Henríquez – Chile
Dr. Tomás Caballero Truyol Universidad del Atlántico – Colombia
Dr. Julio César Fernández Universidad Nacional Pedro R. Gallo – Perú
Dra. Laura Falceri Universidad Politécnica Salesiana – Ecuador
Dr. Jairo Bermúdez Castillo Universidad Sergio Arboleda – Colombia
Dr. Renato Ferreira Machado Facultad Salesiana de Porto Alegre – Brasil
Dr. Saúl Uribe Taborda Universidad Politécnica Salesiana – Ecuador
Dr. Juan Cordero Íñiguez Academia Nacional de Historia – Ecuador
Dra. Olga Zalamea Patiño Universidad de Cuenca
BOLETÍN de la A.N.H.
Vol. CIII
Nº 213
Enero–junio 2025
© Academia Nacional de Historia del Ecuador
ISSN Nº
1390-079X
eISSN Nº
2773-7381
Portada: Una inka real cuida a una persona con cifosis.
Dibujo de Felipe Guamán Poma de Ayala en Historia del Piru.
Diseño e impresión
PPL Impresores 2529762 Quito
landazurifredi@gmail.com
Noviembre 2025
Esta edición es auspiciada por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura
Libro de distribución gratuita
APORTE A LAS INVESTIGACIONES PALEOBOTÁNICAS
Y DE CONSERVACIÓN DEL
“BOSQUE PETRIFICADO IMBABURA”,
ISLA DEE, ANTÁRTIDA
Galo Jacinto Pabón Garcés
Resumen
La caracterización paleobotánica de la Isla Dee (Islas Shet-
land del Sur) del continente Antártico, permite ampliar el conoci-
miento de este singular y espectacular tesoro natural, en lo que
respecta a las especies vegetales que habitaron este entorno. Para su
caracterización se utilizaron técnicas palinológicas y aquellas basada
en la identificación de madera silicificada. Esta identificación de los
microfósiles de polen y material pétreo de origen vegetal permitió
deducir la vegetación del existente en el pasado remoto. Durante el
trabajo de campo (XVII expedición ecuatoriana a la Antártida), se re-
alizaron muestreos de suelo de entre 20 y 40 cm de profundidad, y
de material fosilizado en las zonas de afloramiento en la cima de la
Isla Dee (Islas Shetland del Sur, Península Antártica), para su análisis
cuantitativo. En laboratorio se usó técnicas físicas para la separación
de las muestras de suelos; químicas para el aislamiento de los mi-
crofósiles; y de microscópia para la identificación de las especies. La
Isla Dee presenta abundantes registros de madera fosilizada; así
mismo, el tamaño de los fragmentos encontrados permite considerar
este sitio como zona de afloramiento in-situ de fósiles vegetales. Los
registros colectados pertenecen mayoritariamente a Podocarpoxylon,
Araucarioxylon y Notophagus. El área de afloramiento se la denominó
BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA
Vol. CII – Nº. 213
enero–junio 2025
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
425
Recibido: 12/07/2025 // Aceptado: 28/08/2025
1 Ecuador. Universidad Técnica del Norte. Facultad de Ingeniería en Ciencias Agropecuarias y
Ambientales. *Autor de correspondencia: gjpabon@utn.edu.ec
como “Bosque Petrificado Imbabura” y constituye una investigación
pionera que pretende la generación de un amplio programa de con-
servación de este importante espacio natural.
Palabras clave: Antártida, Bosque Petrificado Imbabura, Isla Dee,
Paleobotánica, Palinología.
Abstract
The paleobotanical characterization of Dee Island (South
Shetland Islands), part of the Antarctic continent, allows us to ex-
pand our knowledge of this unique and spectacular natural treasure,
with regard to the plant species that inhabited this environment. Pal-
ynological techniques and those based on the identification of silici-
fied wood were used for its characterization. This identification of
pollen microfossils and plantderived stony material allowed us to
deduce the vegetation that existed in the remote past. During the
fieldwork (17th Ecuadorian expedition to Antarctica), soil samples
were taken at a depth of 20 to 40 cm, and fossilized material was
sampled from outcrops at the summit of Dee Island (South Shetland
Islands, Antarctic Peninsula) for quantitative analysis. In the labo-
ratory, physical techniques were used to separate the soil samples;
chemical techniques were used to isolate the microfossils; and mi-
croscopy was used to identify the species. Dee Island presents abun-
dant records of fossilized wood; furthermore, the size of the
fragments found allows this site to be considered an in-situ outcrop
of plant fossils. The collected records belong mainly to Podocarpoxy-
lon, Araucarioxylon, and Notophagus. The outcrop area was named
"Imbabura Petrified Forest" and constitutes a pioneering investiga-
tion aimed at generating a broad conservation program for this im-
portant natural area.
Keywords: Antarctica, Dee Island, Imbabura Petrified Forest, Paleo-
botany, Palynology.
Galo Jacinto Pabón Garcés
426
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
427
Introducción
La Antártida, el continente más frío y deshabitado del pla-
neta, es también un lugar de extremos, misterios y grandes oportu-
nidades para la ciencia. Muchas de sus montañas, como las de la
Cordillera Transantártica, superan los 4 000 metros de altitud y el
hielo que la cubre alcanza un espesor promedio de dos kilómetros.
Con el 98 % de la superficie cubierta de hielo, alberga un ecosistema
único, donde predominan microorganismos y más de mil especies
conocidas. A pesar de ser un territorio inhóspito y sin residentes per-
manentes, la Antártida se ha convertido en el mayor laboratorio na-
tural del mundo, proporcionando valiosa información sobre los
efectos del impacto humano en el medio ambiente.
Bajo el Tratado Antártico, firmado en 1959, se garantiza la li-
bertad de investigación científica y se promueve la cooperación in-
ternacional, prohibiendo actividades como la minería y regulando
la pesca. Este tratado ha permitido que países de todo el mundo co-
laboren en su estudio, convirtiéndola en un lugar de investigación
clave. Además, la Antártida contiene casi el 70 % del agua dulce del
planeta, siendo un recurso invaluable para la humanidad. Hoy, a tra-
vés de estaciones científicas, más de 5 000 investigadores habitan el
continente durante el verano, lo que subraya su relevancia para el
avance del conocimiento.
Como no podía ser de otra manera, desde la Antártida mis-
teriosa, la Universidad Técnica del Norte tiene el privilegio de contar
al mundo, a través de sus científicos, algunos de los aspectos más
fascinantes del continente blanco y su importancia para la ciencia, el
medio ambiente y la cooperación internacional. En el presente artí-
culo abordamos algunos aspectos de la vegetación terrestre en este
continente (Figura 1), una síntesis de los resultados preliminares de
la investigación, trabajos concretos que buscan soluciones a los pro-
blemas más urgentes de la Tierra. Estos avances no son solo descu-
brimientos, son posibles respuestas a los retos ambientales que
afrontamos hoy, y que mañana serán cruciales para la supervivencia
del planeta.
El trabajo científico en la Antártida exige algo más que co-
nocimientos técnicos. Requiere de seres humanos extraordinarios,
no solo sabios en su campo, sino también de cuerpo y mente sanos.
Superar los mareos de los viajes en el mar, enfrentar el estrés de lar-
gas esperas por condiciones climáticas extremas, y lidiar con la na-
turaleza impredecible y feroz, son solo algunos de los desafíos que
los científicos deben superar. Pero lo más impresionante es la actitud
que nos une: una disposición positiva y colaborativa para trabajar
en equipo. Porque en la Antártida, la supervivencia y el éxito cientí-
fico son responsabilidad de todos. Es un lugar donde el trabajo mul-
tidisciplinario es más que una necesidad: es una exigencia. Para la
universidad, no solo es un honor ser parte de la élite mundial que
investiga en la Antártida, sino también un reto científico, tecnológico
y económico. Este desafío impulsa a la universidad a optimizar sus
recursos para mantener su presencia en este continente tan inhóspito,
mientras incrementa su aporte a la investigación global. No se trata
solo de publicaciones científicas, sino de desarrollar tecnologías apli-
cadas que puedan tener un impacto directo en nuestro territorio, en
la medicina, el medio ambiente y la industria.
La participación en estas expediciones es un desafío que in-
volucra a la institución, al individuo y a la comunidad científica en
su conjunto. Más allá del visionario liderazgo de nuestras autorida-
des, estas expediciones han motivado a la universidad a equipar la-
boratorios especializados, garantizando que el nivel y la calidad de
la investigación de nuestros científicos sean incomparables.
En el campo de la vegetación terrestre, diversas expediciones
de científicos ecuatorianos y de otros países han registrado alrededor
de 350 especies de líquenes, 70 especies de musgos y hepáticas (Di
Pasquo, 2009), y solo dos plantas vasculares superiores: el “clavelito
antártico” (Colobanthus quitensis), de la familia Caryophyllaceae, que
produce flores amarillas o blancas y forma cojines de hasta 5 cm de
altura, con un hábito similar al de los musgos; y el “pasto antártico”
(Deschampsia antarctica), una gramínea de la familia Poaceae, desta-
cada por su capacidad de sobrevivir en condiciones extremas (Torres,
2003).
Galo Jacinto Pabón Garcés
428
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Figura 1. Al fondo la Isla Dee (Islas Shetland del Sur), península Antártica.
Foto tomada desde la Estación Ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado
(Isla Greenwich).
Conocer cómo se desarrolló la vida vegetal en el pasado de
la Antártida es fundamental para comprender la evolución de uno
de los continentes más extraordinarios de la Tierra (Ruiz-Fernández
y García-Hernández, 2017). El estudio y la caracterización de la paleo
flora antártica, en particular la de la Isla Dee (Figura 2), ubicada en
las Islas Shetland del Sur de la Península Antártica, contribuirán a
enriquecer nuestro entendimiento sobre este valioso patrimonio na-
tural (Oliva et al., 2016), y permitirán formular hipótesis sobre la evo-
lución de las plantas en la región, así como realizar comparaciones
con especies presentes en otros continentes (Di Pasquo, 2009). Ade-
más, la conservación de este sitio con afloramientos fósiles de ines-
timable valor histórico debe abordarse de manera integral y
requerirá el compromiso conjunto de todas las instituciones y orga-
nizaciones involucradas, tales como el Tratado Antártico, el Instituto
Antártico Ecuatoriano (INAE) y la Universidad Técnica del Norte
(UTN), entre otras.
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
429
Figura 2. Área de estudio en la meseta superior de la Isla Dee,
Islas Shetland del Sur , Península Antártica
Materiales y métodos
El área de estudio fue la Isla Dee, que forma parte del Archi-
piélago Shetland del Sur en la Península Antártica, a 2,8 km de la Es-
tación Ecuatoriana Pedro Vicente Maldonado (PEVIMA), esta última
localizada en la Isla Greenwich. La cima de esta isla es una semi pla-
nicie cuya altitud varía entre los 60 y 100 msnm., que presenta aflo-
ramientos de material pétreo, entre los que se pueden identificar
gran cantidad de madera fosilizada (Oliva et al., 2016). También se
analizaron otros sitios en la Isla Greenwich en busca de restos fósiles
vegetales y paleopolen. Estos sitios fueron: Punta Ambato, Monte
Puyango, Punta Fort Williams y las formaciones geológicas cercanas
a la PEVIMA, conocidas como “León Dormido” (Figura 3).
Galo Jacinto Pabón Garcés
430
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Figura 3. Sitios adicionales de muestreo en la Isla Greenwich:
Izquierda, Punta Ambato; Derecha, formación geológica conocida como
“León dormido”.
Para determinar la paleoflora del sitio de estudio se decidió
utilizar las técnicas palinológicas. La paleopalinología se basa en la
capacidad de polen y esporas (también denominados palinomorfos)
de transformarse en material fosilizado (Barreda et al., 2011; Hesse
et al., 2009). Los granos de polen y las esporas son microscópicos y
están constituidos por una membrana exterior (exina) muy resistente
que les permite soportar altas temperaturas y presiones, son resis-
tentes a la degradación biológica y química como a la acción de áci-
dos fuertes (acético, clorhídrico y el sulfúrico), de modo que es
prácticamente indestructible y preservan sus estructuras, lo que
constituye la base del análisis palinológico. Los granos de polen gra-
cias a estos componentes químicos quedan momificados en el hielo,
en las turbas, en las resinas fósiles (ámbar) y en rocas sedimentarias
que tienen millones de años, de manera que al extraerlos e identifi-
carlos en un determinado sustrato, permiten deducir cómo era la ve-
getación en el pasado (Hesse et al., 2009; Di Pasquo, 2009; Traverse,
2007).
El trabajo de campo consistió en el muestreo de suelo para
un análisis cuantitativo de paleo-polen y colecta de fósiles vegetales
(Figura 4). La toma de las muestras de suelo, para la obtención de
polimorfos (Barreda et al., 2011; Bignot, 1988), se la realizó con el uso
de un barreno manual de un metro de largo, con el cual se obtuvie-
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
431
ron 10 muestras de suelo. Cada una de las muestras de suelo corres-
ponde a la columna ubicada entre los 20 y 40 cm de profundidad, y
el trabajo de laboratorio para estas muestras consistió en someter el
suelo a dos procesos: a) Tratamiento físico consistente en la macera-
ción de las muestras de suelo y posterior tamizado selectivo utili-
zando membranas con un tamaño de poro de entre 30 y 250 µm; y
b) Tratamiento químico mediante el uso de distintos tipos de ácidos,
especialmente el ácido acético (98 %), ácido clorhídrico (37 %) y ácido
sulfúrico (95 %), este tratamiento ácido permite eliminar todos los
restos orgánicos de los granos de polen fosilizados (Hesse et al., 2009;
Traverse, 2007), para su identificación microscópica en laboratori
Figura 4. Toma de muestras de suelo en la meseta principal de la Isla Dee
(100 msnm), y en afloramientos rocosos cercanos a la Estación Ecuatoriana
Pedro Vicente Maldonado
Los restos de madera fosilizada (ramas y trocos) fueron geo-
rreferenciados y foto documentados y colectados para luego ser ana-
lizados mediante estéreo microscopía y microscopía óptica. Para la
identificación taxonómica se utilizan claves dicotómicas y catálogos
especializados (Hesse et al., 2009; Traverse, 2007). El trabajo se com-
plementó con la estrategia integral de conservación del sitio, para lo
cual se elaboró directrices y normas que permitan preservar la historia
natural que los fósiles, aflorados y expuestos en este sitio, nos cuentan.
Galo Jacinto Pabón Garcés
432
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Resultados y discusión
Los datos geológicos y paleo botánicos permiten afirmar que
el clima polar actual no existió siempre sobre este continente (Barreda
et al., 2011; Di Pasquo, 2009). Esto se evidencia, entre otros argumentos,
por el descubrimiento de plantas fósiles en la Isla Dee y en menor me-
dida en Monte Puyango y Punta Ambato. Estos fósiles expuestos por
la erosión y por los deshielos, aparecen como testigos de una vegeta-
ción exuberante hoy desaparecida en la Antártica y nos permiten des-
cifrar el pasado de este gélido continente. La literatura científica
especializada (Di Pasquo, 2009) menciona que los primeros registros
climáticos detallados de las plataformas continentales que rodean la
Antártida revelan que el último vestigio de vegetación existente en el
continente helado fue un paisaje de tundra en el norte de la península
antártica, hace unos 12 millones de años (Torres, 2012).
Figura 5. Falla geológica que atraviesa la meseta central de la Isla Dee.
A cada lado de la falla se encuentran abundantes restos vegetales silicificados
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
433
La Isla Dee, ubicada al norte de la Isla Greenwich, a 2,8 km
de la estación Pedro Vicente Maldonado, presenta abundantes restos
petrificados de madera silicificada (Figura 6). Por el tamaño de los
fragmentos de fósiles vegetales encontrados (algunos son troncos de
más de 0,8 metros de diámetro), se podría considerar este sitio como
una zona de afloramiento in situ de fósiles vegetales. La isla está atra-
vesada por una falla geológica que discurre en dirección NE – SE y
divide a la isla en dos segmentos. Esta falla geológica y la inestabili-
dad asociada a la misma produjeron que varios estratos de suelo
sean levantados en distintos cataclismos, hasta formar la isla y ex-
poner numerosos fragmentos fósiles en la meseta central de la isla
Dee. Durante los recorridos de campo se pudieron registrar distintos
tipos de fósiles, así como troncos de árboles de gran tamaño, que de-
bieron, por lo que, estos restos aquí presentes nos hablan de un pa-
sado lleno de vida, con abundantes especies de plantas que poblaron
Isla Dee, Isla Greenwich y todas las pequeñas islas aledañas que for-
man parte del Archipiélago Antártico (Oliva et al., 2016; Senatore,
2018).
El área de estudio (cima de la Isla Dee), se subdivide en tres
zonas, según la cantidad de material vegetal fosilizado que fue en-
contrado (Figura 6). La primera zona (A), comprende una meseta
plana a 100 msnm, y constituye el área principal del afloramiento de
vegetales fósiles (ramas y trocos). La segunda zona (B), corresponde
a un pequeño espacio en la ladera oeste (entre 60 y 100 msnm), con
poca presencia de madera fosilizada, ya que por la inclinación del
terreno, el material pétreo rueda con facilidad hacia el mar u orillas
de playa. Finalmente, la tercera zona (C), corresponde a una meseta
ligeramente ondulante (entre 80 y 100 msnm), en la que también
existe abundantes muestras de material vegetal fosilizado.
Galo Jacinto Pabón Garcés
434
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Figura 6. Área principal de estudio en la Isla Dee, Península Antártica.
Nota: las áreas coloreadas del mapa corresponden:
A) meseta plana (a 100 msnm); B) pequeño espacio en la ladera oeste (entre 60 y 100 msnm);
y, C) meseta ligeramente ondulante (entre 80 y 100 msnm).
Las tres áreas forman un solo conjunto: ¡un bosque petrifi-
cado único! Una unidad de gran valor científico e histórico, Una gran
diversidad de restos vegetales se expone en la superficie producto
de los agentes erosivos, principalmente el viento y el deshielo esta-
cional (Oliva et al., 2016). Algunos son arrastrados ladera abajo, por
lo que también se los puede encontrar por debajo de los 60 msnm,
hasta cerca de la playa.
En la zona de Rizo Patrón, ubicada en Caleta Coppermine
de la Isla Robert se pudo identificar a una de las dos especies de
planta superiores que han sido registradas en la actualidad para la
Antártida, se trata de pasto antártico (Deschampsia antárctica - Poa-
ceae), planta herbácea que, según su distribución actual, pudo haber
sido introducida por hombre en el siglo pasado (Ruiz-Fernández y
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
435
García-Hernández, 2017), ya que muchas de sus poblaciones se en-
cuentras cercanas o asociadas a las estaciones de investigación de los
distintos países a lo largo del archipiélago (Figura 7).
Figura 7. Izquierda: Estación chilena Rizo Patrón,
ubicada en Caleta Coppermine de la Isla Robert.
Derecha: Pasto antártico (Deschampsia antarctica), gramínea de la familia
Poaceae
De los grupos botánicos reportados por Torres (1989), para
las Islas Shetland del Sur, a través de maderas petrificadas e impre-
siones foliares, las Coníferas de las familias Araucariáceas y Podo-
carpáceas (del Mesozoico) son las más antiguas, agregándose poste-
riormente las Cupresáceas. Asimismo, Angiospermas de las familias
Acantáceas, Anacardiáceas, Cunnoniáceas, Eucryphiáceas, Fagáceas,
Gunneráceas, Icacináceas, Lauráceas, Mirtáceas, Miricáceas, Moni-
miáceas, Passifloráceas, Proteáceas, Smilacáceas. Sapindáceas, Ster-
culiáceas, Notofagáceas, has sido reportadas para estas islas (Torres,
2012). Investigaciones realizadas en isla Greenwich, revelan que los
registros paloebotánicos más antiguos encontrados proceden del Ter-
ciario (Cenozoico), donde extensos bosques cubrían este espacio
entre los 65 y 40 millones de años atrás (Panti et al., 2012). Los regis-
tros fósiles de las Islas Shetland del Sur (Figura 8), revelan que, en el
pasado, estas islas albergaban una vegetación mucho más diversa
que la actual (Ruiz-Fernández y García-Hernández, 2017), debido a
un clima más cálido y húmedo durante el Mesozoico (hace 240-65
Galo Jacinto Pabón Garcés
436
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
millones de años) y el Cenozoico (hace 65 millones de años hasta el
presente).
Figura 8. Muestras fósiles vegetales localizadas en la Isla Dee. Izquierda:
árbol del género Nothofagus.
Derecha: Muestra fosilizada de una probable especie trepadora (enredadera)
Del análisis de las muestras de madera petrificada e impre-
siones foliares localizados en la isla Dee, se pudo identificar: Pa-
chypteris, especie de plantas con semillas comunes en las Islas
Shetland del Sur; se trata de plantas que estaban adaptadas a climas
cálidos y húmedos (Pujana et al., 2018). Zamites, plantas con forma
de mini árbol, poco conocido en la vida real ya que no posee parien-
tes vivos. Nothofagus (emparentado ancestralmente con los robles)
está relacionado con los bosques australes modernos, y se encuentra
bien representada en los registros fósiles de las Islas Shetland del Sur.
Estas especies indican la presencia de bosques templados cálidos si-
milares a los actuales bosques del sur de Chile (Di Pasquo, 2009). Po-
docarpoxylon, conífera arbórea relacionada con los pinos y
podocarpus modernos, es común encontrar sus fósiles, junto con he-
lechos y Nothofagus, formando bosques mesozoicos y cenozoicos que
cubrían la región antes de las glaciaciones. Araucarioxylon, especie
de conífera de grandes troncos fosilizados que podía alcanzar los 60
metros de altura y un máximo de 3 metros de diámetro (Pujana et
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
437
al., 2018; Panti et al., 2012). También se pudo identificar muestras fó-
siles de helechos del grupo Alienopteris.
Los fósiles vegetales en las Islas Shetland del Sur se conser-
van principalmente como polen, esporas y madera fosilizada, debido
a las condiciones de sedimentación en ambientes pantanosos o la-
custres del pasado (Pujana et al., 2018). Lo que ha permitido a mu-
chos científicos reconstruir no solo la flora, sino también el clima y
las conexiones paleogeográficas con otras regiones (Ruiz-Fernández
y García-Hernández, 2017). Los registros fósiles de las Islas Shetland
del Sur muestran una rica historia de vegetación, desde los bosques
dominados helechos y Podocarpáceas (Podocarpoxylon), hasta los bos-
ques de Nothofagus, que reflejan un clima cálido y húmedo antes de
la glaciación que transformó la región en el paisaje congelado.
No cabe duda de que éste es un sitio para el cual debemos
sumar esfuerzos a fin de preservarlo e investigarlo. Debido a esto y
por el gran valor de este espacio descrito, los autores del presente
proyecto, se propuso al Tratado Antártico, a través del Instituto An-
tártico Ecuatoriano (INAE), que este sitio sea nombrado y reconocido
como “BOSQUE PETRIFICADO IMBABURA”, y que en lo posterior
aparezca registrado con este nombre en la nueva cartografía que se
elabore a nivel mundial. En principio, esta iniciativa ha sido aceptada
por los organismos correspondientes, por lo que formaría parte de
la estrategia integral de conservación de este bosque petrificado en
isla Dee. Se lo denominó Bosque Imbabura por la analogía, aunque
muy lejana en el tiempo, existente entre este sitio y un bosque enano
que se ha conservado junto a la roca que forma la caldera del volcán
Imbabura, a 4 000 msnm, en el Ecuador continental (Figura 10). Este
pequeño bosque está poblado por licopodios, selaginelas, helechos
y podocarpus, especies muy antiguas, conocidas muchas de ellas
como fósiles vivientes y además porque el volcán Imbabura, ubicado
en el centro de la provincia del mismo nombre, es además de Geo-
parque Mundial de la UNESCO (Prefectura de Imbabura, 2017; Mi-
nisterio de Turismo del Ecuador. 2016), un monumento iconográfico
que domina el paisaje natural y cultural imbabureño.
Galo Jacinto Pabón Garcés
438
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Figura 9. Especies vegetales muy antiguas de selaginelas, licopodios
y helechos, consideradas “fósiles vivientes”, dominan la vegetación el bosque
enano (también llamado “bosque encantado”), del volcán Imbabura
a 4 000 msnm, en los Andes ecuatorianos.
Conclusiones
La Isla Dee, ubicada al norte de la Isla Greenwich, a 2,8 km
de la estación Pedro Vicente Maldonado, presenta abundantes restos
petrificados de madera silicificada. Por el tamaño de los fragmentos
de fósiles vegetales encontrados (algunos son troncos de más de 0,8
metros de diámetro), se podría considerar este sitio como una zona
de afloramiento in situ de fósiles vegetales. La mayor abundancia de
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
439
material vegetal petrificado se encuentra en la meseta principal de
la Isla Dee (entre 80 y 100 msnm.) El material identificado pertenece
a Podocarpoxylon, Araucarioxylon y Notophagus, aunque aún existen
numerosos materiales colectados que no se han identificado. La no-
minación y reconocimiento de la cima de Isla Dee como “BOSQUE
PETRIFICADO IMBABURA”, constituye el punto de partida de es-
trategias integrales de conservación del sitio y de su valiosa infor-
mación histórica, que documentan un pasado botánico exuberante
y diverso.
En términos generales, la investigación científica, como la
que se lleva a cabo en un entorno tan extremo y desafiante como la
Antártida, es un recordatorio de que la universidad debe ser un es-
pacio de innovación constante, en donde se generen respuestas con-
cretas a los problemas que enfrentamos como humanidad. Al mirar
“alto y lejos”, debemos seguir impulsando el conocimiento multi-
disciplinario y global, estableciendo alianzas con otros sectores de la
sociedad, para que nuestros profesionales no solo sean expertos en
su campo, sino también líderes comprometidos con el bienestar y el
progreso del mundo entero. Este es el verdadero propósito de nues-
tra labor académica: contribuir a la construcción de un futuro más
sostenible y humano para las próximas generaciones.
Galo Jacinto Pabón Garcés
440
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
ANEXO. Arriba, Isla Dee con el “Bosque Petrificado Imbabura” en su cima.
Abajo, recreación hipotética de su vegetación ancestral:
un denso bosque húmedo dominado por especies de los géneros
Podocarpoxylon, Araucarioxylon y Notophagus.
Referencias
BARREDA, Viviana, Alfonso ENCINAS y Luis HINOJOSA. (2011). Polen y es-
poras de la Formación Navidad, Neógeno de Chile.Revista chilena de his-
toria natural, 84(3), 341-355. Recuperado en 22 de junio de 2025, de
http://www.scielo.cl/scielo.php script=sci_arttext&pid=S0716-078X2011
000300003 &lng=es&tlng=es.
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
441
BIGNOT, Gérard. (1988). Los microfósiles. Editorial Paraninfo, S.A. Madrid.
DI PASQUO, Mercedes. (2009). Primer registro de megafloras y palinología en
estratos de la Formación Tarija (Pennsylvaniano), Arroyo Aguas Blancas,
Provincia de Salta, Argentina: Descripción de dos especies nuevas.An-
dean geology, 36(1), 95-123. Recuperado en 22 de junio de 2025, de
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-
71062009000100008&lng=es&tlng=es.
HESSE, Michael, Heidemarie HALBRITTER, Reinhard ZETTER, Martina
WEBER, Ralf BUCHNER, Andrea FROSCH-RADIVO y Silvia ULRICH.
(2009). Pollen Terminology. An Illustrated Handbook. University of
Vienna, Austria. Springer Wien New York.
MINISTERIO DE TURISMO DEL ECUADOR. 2016. Proyecto Geoparque Imba-
bura, declarado como interés prioritario de la Comisión Nacional Ecuato-
riana de la UNESCO. Boletín de Prensa No. 409. 14 de diciembre de 2016.
OLIVA, M., D. ANTONIADES, S. GIRALT, I. GRANADOS, S. PLA-RABES, M.
TORO y J. SANJURJO. (2016). La deglaciación de las áreas libres de hielo
de las islas Shetland del Sur (Antártida). Ejemplos de Byers (Livingston)
y Barton (King George). Cuaternario y Geomorfología, 30 (1-2): 105-118.
Doi:10.17735/cyg.v30i1-2.48665.
PANTI, Carolina, Roberto PUJANA, María ZAMALOA y Edgardo ROMERO.
(2012). Araucariaceae macrofossil record from South America and Antarc-
tica. Alcheringa, 1–29. ISSN 0311-5518.
PREFECTURA DE IMBABURA. 2017. Dossier de postulación a la denominación
“Geoparque Mundial de la UNESCO”. https://geoparque.imbabura.
gob.ec/phocadownload/recursos-multimedia/documentos/PGI-Dossier-
ES.pdf.
PUJANA, Roberto, Ari IGLESIAS, María Eugenia RAFFI y Eduardo OLIVERO
(2018). Angiosperm fossil woods from the Upper Cretaceous of Western
Antarctica (Santa Marta Formation); Academic Press Ltd - Elsevier Science
Ltd; Cretaceous Research; 90: 349-362.
RUIZ-FERNÁNDEZ, Jesús y Cristina GARCÍA-HERNÁNDEZ. (2017). Enrique
Serrano Cañadas: Islas de hielo. Naturaleza, presencia humana y paisaje
en las Islas Shetland del Sur, Antártida. Valladolid.Espacio Tiempo y
Galo Jacinto Pabón Garcés
442
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
Forma. Serie VI, Geografía, (10), 303–307. https://doi.org/10.5944
/etfvi.10.2017.18635
TORRES, Teresa. (2012). Paleobotánica y Evolución de Vegetales. Universidad
de Chile. Facultad de Ciencias Agronómicas. Santiago de Chile.
TORRES, Teresa. (2003). Antártica un Mundo Oculto Bajo el Hielo. Publicación
especial del Instituto Antártico Chileno.
TORRES, Teresa y Y. Lemoigne. (1989). Hallazgos de maderas fósiles de angios-
permas y gimnospermas del cretácico superior en Punta Williams, isla Li-
vingston, islas Shetland del Sur, Antártica.
TRAVERSE, Alfred. (2007). Paleopalynology. Second edition. In Topics in Geo-
biology, Volume 28. Ed. Springer. USA.
SENATORE, María Ximena. (2018). Turismo y sitios arqueológicos en Las Islas
Shetland del Sur, Antártida.PASOS Revista de Turismo y Patrimonio Cul-
tural, 16, 99-116.
Agradecimientos
El autor quiere hacer público el agradecimiento al Instituto Antártico Ecuato-
riano (INAE), la Universidad Técnica del Norte (UTN), y la Secretaría de Edu-
cación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (SENESCYT), por el apoyo y
financiamiento brindado. Un agradecimiento especial al Dr. José Echeverría-Al-
meida, por por la invitación a publicar en el Boletín 213 de la ANH, y por la re-
visión y ampliación del texto.
Aporte a las Investigaciones Paleobotánicas
y de Conservación del “Bosque Petrificado Imbabura”
BOLETÍN ANH Nº 213 • 425 443
443