3. Cǎoshū: escritura cursiva o “de hierba”
La cǎoshū, denominada también “escritura de hierba”, repre-
senta la forma más libre, abstracta y expresiva de la caligrafía china.
Su origen se remonta al periodo Han, y su nombre alude a la rapidez
con la que se escribe, asemejándose a los movimientos sueltos de la
vegetación bajo el viento. Los caracteres se simplifican radicalmente,
los trazos se enlazan entre sí, e incluso entre caracteres, produciendo
una línea continua y dinámica. Por estas características, la lectura de
este estilo es extremadamente compleja, siendo comprensible prin-
cipalmente por expertos. A pesar de ello, cǎoshū se valora por su
carga emocional, energía gestual y potencial estético, siendo consi-
derado una de las expresiones más puras del espíritu del calígrafo.
4. Zhuànshū: escritura de sello
La zhuànshū, o "escritura de sello", es el estilo más antiguo
entre los cinco. Derivado directamente de las inscripciones en huesos
oraculares (jiǎgǔwén) y bronces rituales (jīnwén), su forma se conso-
lidó durante la dinastía Qin (221–206 a. C.) como escritura oficial. Se
caracteriza por una gran simetría, trazos uniformes en grosor, au-
sencia de ganchos, tildes o curvas pronunciadas, lo que le confiere
un aspecto geométrico y solemne. Si bien su uso cotidiano ha desa-
parecido debido a su complejidad, zhuànshū conserva un valor artís-
tico considerable, especialmente en la creación de sellos personales
y obras conmemorativas. Su estética refleja la estructura rígida y ri-
tualizada de la sociedad antigua china.
5. Lìshū: escritura administrativa o clerical
El estilo lìshū, desarrollado en el período final de la dinastía
Qin y ampliamente utilizado durante la dinastía Han, surgió como
una simplificación funcional de la zhuànshū. Se empleaba principal-
mente en documentos administrativos, razón por la cual es conocida
como “escritura clerical”. Sus caracteres presentan trazos más recti-
líneos y cortos, con una disposición más horizontal y menos picto-
gráfica que la de sus predecesores. En comparación con la kǎishū,
lìshū tiene formas más “rechonchas” o compactas y se destaca por su
claridad práctica. Algunos de sus trazos aún perduran en tipografías
modernas, y este estilo ha sido redescubierto y valorizado en el ám-
bito artístico por su fuerza visual y equilibrio estructural.
El patrimonio artístico de la caligrafía china
BOLETÍN ANH Nº 213 • 375– 398
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